RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El presidente López Obrador entregó el día de ayer su segundo informe de gobierno y dio un mensaje a la nación desde el Palacio Nacional ante un reducido pero selecto grupo de invitados. El acto del día de ayer trajo a mi memoria los días primero de septiembre de otros años. Recuerdo que en mi época estudiantil ese día era de fiesta, ¡porque no había clases! y ya se imaginará usted lo que eso significaba cuando estaba uno niño o joven de secundaria o prepa, y la verdad ni siquiera veía ni oía el informe; ya cuando empecé a trabajar en los Servicios Coordinados de Salud Pública la cosa fue distinta pues quien en ese tiempo era el Jefe de los Servicios, el eminente médico, Dr. Rafael Guel Jiménez y mi padre, Rodrigo Ávalos Pérez que era el Secretario General del sindicato, invitaban de manera libre – o sea los que quisieran ir- a los trabajadores a ver el informe y para ello llevaban una televisión al edificio que albergaba los servicios, que en ese tiempo estaba en la calle de Venustiano Carranza, un poco más adelante del Templo del Conventito y que hoy es un edificio, ¡precioso!, que administra la casa de la Cultura. Ahí nos reuníamos a ver el informe. Y eran informes de hasta cuatro o más horas, principalmente los de Luis Echeverría, que hablaba y hablaba. Los informes de López Portillo eran muy interesantes pues el presidente era un excelente orador y en cada informe se lucía con unas piezas de oratoria impresionantes, que hipnotizaban a quienes lo escuchaban. Recuerdo perfectamente cuando lloró en su último informe, el 1° de septiembre de 1982 y le pidió perdón a la nación por no haber cumplido a cabalidad. López Portillo dijo con lágrimas en los ojos: “A los desposeídos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón que he venido arrastrando como responsabilidad personal”. Tras ello, soltó unas lágrimas. También comentó que “soy responsable del timón pero no de la tormenta”. Recuerdo que ese día, en ese momento, los que estábamos viéndolo nos cimbramos pues vimos a un presidente en verdad triste y avergonzado por no haber podido cumplir cabalmente sus promesas. El Dr. Guel Jiménez estaba muy conmovido, se veía que compartía la tristeza que en ese momento expresaba el presidente. Sin duda fue un momento muy emotivo para todos los que estábamos viendo el informe. Eso se me quedó muy grabado y la admiración que tenía por el Dr. Guel se agigantó pues vi que era un hombre que sentía en verdad a su patria y que le dolía que el país no hubiera avanzado como era deseado por todos. Ese día admiramos más a López Portillo a quien con el paso de los años la población se encargó de denostar y hacer escarnio de su labor como presidente. Mucho se le criticó su actitud de mujeriego así como el nepotismo que ejerció con su hijo José Ramón, a quien llamaba “el orgullo de mi nepotismo”.
Y así año con año los presidentes acudían al Congreso de la Unión a rendir su informe. Casi siempre todo marchaba bien pues el PRI era mayoría así que ni de broma había quien dijera o gritara algo al invitado de ese día que era el presidente. La cosa cambió cuando el PAN ganó la presidencia Vicente Fox, pues no sólo fue el primer Presidente proveniente de un partido distinto al PRI, sino que también fue el último presidente en dirigir un mensaje de gobierno ante el Congreso de la Unión. El 1 de septiembre de 2006, los diputados del PRD y del PT tomaron la tribuna de la Cámara de Diputados y en un acto pandilleril impidieron a Fox entrar al salón de sesiones, por lo que el presidente tuvo que entregar su Sexto Informe de Gobierno en el vestíbulo del recinto. Ahí Fox dijo con la recia y ronca voz que lo caracterizaba:”Ante la actitud de un grupo de legisladores que hace imposible la lectura del mensaje que he preparado para esta ocasión, me retiro de este recinto”. Y se fue tal y como llegó, con más pena que gloria, acababa de haber vivido un evento jamás visto en la historia de México. La falta de respeto de los legisladores de oposición había sido una falta de respeto para México pues insultaron la investidura presidencial. Lo que observamos a través de los medios de comunicación fue un grupo de agitadores profesionales al más puro estilo del Bronx neoyorquino. Esa imagen dio la vuelta al mundo que nos situaba ante los ojos de otros países como un país bananero.
El Primer Informe de Gobierno de Felipe Calderón fue parecido al último de Fox. Felipe Calderón sólo pudo ingresar hasta la mitad de la sala de sesiones, ahí entregó su informe, para enseguida retirarse. El último año en que un Presidente fue a la Cámara de Diputados para entregar el documento fue en 2007. A partir del 2008, y hasta hoy, el informe es entregado por el secretario de Gobernación. Y para que no hubiera problema ni obligación del presidente de ir a entregar él el informe, el 15 de agosto de 2008, se reformó el artículo 69, se quitó al presidente la obligación de asistir al Congreso, con lo que se dio por concluido el “Día del Presidente”.
El día de ayer el presidente López Obrador presentó su informe de gobierno, aunque no hubo sorpresa alguna pues tiene meses y meses presentando informes todos los días, así que no se esperaba nada en especial, ninguna noticia interesante o esperanzadora, al contrario, ya nos la sentenció de que la economía va a estar peor el año entrante, aunque él se ve muy optimista hasta con lo de la pandemia, de la que dice que ya vamos a salir. Su optimismo a veces parece un insulto a la inteligencia y a veces causa ternura pues se piensa uno que el presidente debe tener una presión tremenda con tantos problemas, solo que con la desventaja para él que el motivo de sus angustias ha sido él mismo al haber formado un gabinete totalmente inexperto que no sabe tomar decisiones acertadas y que están llevando al país directo al despeñadero. Lo interesante de esto es que a pesar del mal manejo de timón el presidente sigue sosteniendo buenos niveles de popularidad a pesar de haber descendido un poco. Por ejemplo el periódico REFORMA, que por cierto no es, para nada, del agrado del presidente pero que a diario lo menciona en las mañaneras, publicó una encuesta muy completa con motivo de su segundo informe y a la pregunta de si aprueba o desaprueba la forma cómo AMLO está haciendo su trabajo como presidente, la población contestó que sí aprueba en un 56%, aunque hay que aclarar que en marzo de 2019 los que aprobaban su labor eran el 78%. O sea que cayó en poco más de un año un 22%. Cuando les preguntaron si eran PRO AMLO, un 42% dijo que sí; un 25% dijo que era Anti AMLO y un 30% dijo que de ninguno. En el tema de la corrupción un 34% dijo que había disminuido-, un 27% que había aumentado y un 37% que seguía igual. Sobre la pobreza un 23% dijo que había disminuido-, un 42 % que aumentado y un 34 % que seguía igual. En lo referente al crimen organizado un 18% dijo que había disminuido; un 42% que había aumentado y un 38% que seguía igual. Sobre la violencia en el país un 17% dijo que había disminuido; un 41 % que había aumentado y un 40 que seguía igual. En el tema de la inseguridad el 16% dijo que había disminuido; un 41% que había aumentado y un 37 % que seguía igual. Sobre la situación económica del país el 22% dijo que había mejorado: un 41% que había empeorado y un 36% que seguía igual. Y sobre la economía “de usted y su familia” un 18% dijo que había mejorado; un 33 dijo que había empeorado y un 49% dijo que seguía igual. El principal problema que detecta la ciudadanía es la inseguridad, luego la salud, después el desempleo.
Desde luego, estimado lector, que la mejor opinión sobre cómo va el país es la suya. Cada quien estamos viviendo las situaciones y problemas que aquejan al país y por lo tanto a nosotros, en mayor o menor medida. En lo personal yo observo un presidente del cual no creo que saque adelante al país. El mensaje que dio ayer, si fuera sincero, debería haber sido en el sentido de que no está pudiendo con el paquete, ni él ni su gabinete brindan confianza a la población ni mucho menos a los inversionistas. El golpe de timón es urgente. Como lo es también que el presidente no se entretenga en las cuestiones electorales futuras, que son las que lo traen nervioso por conservar la mayoría en la cámara de diputados, aunque ya vimos que sus diputados no le hacen mucho caso. La línea que mandó el lunes por la mañana para que permitieran que se cumplieran los acuerdos y por lo tanto el PRI tuviera la presidencia de la Cámara de Diputados no fue acatada por sus correligionarios y eso en política es delicado. Bueno hasta el pastor del rebaño, Mario Delgado hizo mutis y no votó. Sí, sin duda, son otros tiempos, la disciplina partidista ya no existe, hoy los Fernández Noroña son los que predominan y como decía un Maestro universitario: “¡Horror al crimen!”.