Por Francisco José Aceves Díaz

Para ti, amigo lector:

Cuando la Segunda Guerra Mundial finalizó dejó a su paso cuantiosas muertes e innumerables daños, rebajando a los países europeos a meras a pilas de escombros. Ante la desesperanza de la gente de Europa los partidos comunistas comenzaban a ganar seguidores, provocando alarma en los Estados Unidos, quienes en respuesta crearon el European Recovery Program (Programa de Recuperación Europea) o como se le conoce popularmente: el Plan Marshall. ¿En qué consistía este plan? A grandes rasgos, Estados Unidos enviaba fuertes sumas de capital a los países europeos para su reconstrucción, y la reactivación de sus economías… Cabe mencionar que Estados Unidos era el proveedor, siendo así un negocio redondo para ellos.

Esto generó el rápido resurgimiento de Europa, consolidó la hegemonía de los Estados Unidos como súper potencia, frenó el avance del comunismo hacia el occidente, pero quizás lo más importante: Sembró el germen de lo que en un futuro sería la Unión Europea.

Donald Trump sorprendió a todos imponiéndole a México una tarifa del 5% a las exportaciones de nuestro país con destino a los Estados Unidos, alegando que era una medida de coerción para que México comenzara a frenar el flujo de inmigrantes, ya que en la opinión de Donald Trump, México no está haciendo lo suficiente.

AMLO por su parte ya ha hecho público su interés de invertir en el triángulo dorado de Centroamérica, esto con la intención de reactivar las economías de estos países y crear las condiciones propicias para que las personas migren por elección, no por necesidad. Nuestro presidente le respondió a su homólogo con una carta en la que destaca que envió un comité con la intención de presentarles este plan.

Quizá después de todo la forma de acabar con el flujo de migrantes centroamericanos era atacando el problema de raíz. ¿Quién lo diría? Y quién sabe, a Estados Unidos le fue un negocio redondo, y también: ¿qué tal suena una Unión Centroamericana?

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