Historia 5

Mi nombre es Gabriel y tengo 22 años, recién egresé de la universidad conseguí un trabajo en una constructora como proyectista; desde que se estableció las disposiciones de resguardo por la enfermedad del COVID-19, nosotros no dejamos de trabajar, los dueños nos dotaron de unos cascos con careta plástica, y unos cubre bocas N50, pero seguimos viniendo. Mis padres se preocupan, sobre todo mi madre, pero tengo 4 meses en este empleo y es una gran oportunidad, ya que es de los despachos de construcción con mayor crecimiento.

Cuando salgo rumbo a las instalaciones, las calles se ven vacías, casi no hay autos, lo que me sorprendió por la buena respuesta de la gente; quien pueda quedarse en casa que bueno que lo hace. Llego a la empresa y hay protocolos estrictos de limpieza, lavarse las manos llegando y ponernos un overol. Luego en las áreas comunes hay dotación de gel, que ya se nos hace costumbre tomar un poco siempre que pasamos.

Antes merendábamos en el desayunador o nos organizábamos para ir rápido a algún negocio de comida; hoy casi todos traemos nuestros lonches e ingerimos nuestros alimentos en nuestras áreas de trabajo, donde no corramos el riesgo de manchar nuestros proyectos; es un poco incómodo pero es mejor y más seguro.

La verdad, todos en la empresa están preocupados, pero creo que se toman las precauciones debidas para minimizar las probabilidades de contagio.

Historia 6

Que tal soy Hanzel, actualmente trabajo como ayudante de soldador para una empresa contratista. Todos los días me levanto a las 6am tomo el camión a las 6:30 para poder llegar al punto de encuentro donde nos recoge el coordinador de cuadrilla a las 7:15; desde que inició el problema del Coronavirus pasan menos camiones, por lo que si no estoy a tiempo no llego a tiempo, ahí en el autobús convivo con otros usuarios muy pocos portan cubre bocas, a mí me dieron cinco, esos se los dejé a mis padres, mi  madre me hizo uno de tela que lava casi todos los días. Cuando llego al punto de encuentro, ahí nos vamos los seis que componemos la cuadrilla en la caja de la camioneta. Indicamos jornada a las 8 de la mañana.

Es una jornada larga y pesada, en la obra que actualmente estamos, que es la construcción de un edificio estamos unas 50 personas muy poco se habla del coronavirus, más que nada hablan de cómo se les complicó su dinámica, que conocen meseros o trabajadores que ya cerraron los negocios donde trabajaban, o los que tienen hijos de cómo se les complicó ahora que no van a la escuela y no tienen quien se los cuide; yo me preocupo por mis padres, sobre todo mi papá que tiene diabetes y asma, cada que llego, pienso ¿y si traigo el virus y se lo pego? Por lo que cuando llego a la casa me baño, tomo mi cena y la como en mi cuarto.

Ojala pronto encuentren una vacuna o una cura, para que todo regrese a la normalidad y mis amigos que perdieron su trabajo, lo tengan nuevamente.