“La economía se maneja desde Los Pinos”

Luis Echeverría

Para los primeros años de la década de setentas, existía mucha inestabilidad social y política en todo el mundo. Para el caso particular de nuestro país, y con los sucesos del año 68 aún a flor de piel, llegaba a la presidencia el abogado Luis Echeverría Álvarez; quien fungió como Secretario de Gobernación en todo el sexenio anterior – https://www.heraldo.mx/historia-economica-de-mexico-i-v/ -. Gran parte de la ciudadanía, señalaba a Echeverría como el actor intelectual de los atroces actos sucedidos en Tlatelolco.

Durante el primer día de su mandato, se dejó en claro la necesidad de incrementar la participación del Estado en la economía, ya que ésta, se argumentaba, tenía la fuerza suficiente para dirigir el crecimiento. Con esta idea, el presidente Echeverría invadió sectores que históricamente habían sido operados por la Iniciativa Privada; al grado, de adquirir participación mayoritaria en un gran número de empresas.

Bajo esta premisa y al presentarse una desaceleración en la economía mundial, no existía otra manera de reactivar la economía nacional, más que con el brazo del gasto público. Aquí comienza el derrumbe financiero de este sexenio.

En los primos años en Los Pinos, Echeverría incrementó, desmedidamente, la contratación de personal. El sector burocrático aumentó de 600 mil servidores públicos en 1972 a más de 2.2 millones para el último año de su gobierno, empleando, en gran cantidad, a egresados universitarios de los años 60’s. En su gabinete, había un 78 por ciento de egresados de la UNAM; a la cual, dicho sea de paso, le incrementó el presupuesto en 1,688%. Con esto, buscaba limpiar su nombre de los acontecimientos que se le achacaban. El costo de esto, fue absorbido por todos los mexicanos.

Aunado al acrecentamiento en el gasto corriente, el gasto generalizado del gobierno, careció de resultados productivos que ayudaran a cumplir el cometido del presidente. Para el año de 1971, el gasto público representó 26 por ciento del PIB, acabando el sexenio en más de 40 por ciento.

En los primeros cinco años de gobierno la tasa de crecimiento de la inversión bruta fija fue mayor, en términos reales, que la del producto interno bruto (7.2 y 5.7 por ciento respectivamente). El gasto de gobierno era demasiado. En esos años la inversión pública creció a una tasa mayor que la privada, lo que motivó que para 1975, el 45 por ciento del total, fuese ejecutada por el sector público.

Pero, ¿De dónde salía todo el dinero para hacer frente a tanto gasto? Todo el déficit público, fue financiado con deuda externa y emisión de papel moneda. Al comienzo de su administración, Echeverría heredó una manejable deuda externa de seis mil millones de dólares; para el año de 1976, la cifra ya sobrepasaba los 20 mil millones. Un aumento de más de 300 por ciento. A pesar de esto, no era suficiente para el incesante gasto de gobierno; por tal motivo, se comenzó con la impresión de papel moneda, prácticamente sin valor, para poder seguir erogando las exorbitantes cantidades de su mandato.

Ante la insostenible situación, su secretario de Hacienda “renuncia” y es donde nace la famosa frase: “La economía se maneja desde Los Pinos”. En su lugar, nombra a su inexperto amigo, al menos en materia económica, José López Portillo. Recuerde bien este nombre.

Esto ponía en un conflicto de intereses al gobierno y los principios básicos del Banco de México; el cual, tenía muy poca injerencia. De esta manera, se acercaba el final del sexenio con una creciente y muy preocupante inflación. De manera acumulada, en los seis años de Echeverría, se alcanzaba un alza generalizadas de los precios de 126 por ciento. Si, 126%. Esto concluía con un largo periodo de estabilidad macroeconómica en el país y pulverizaba el poder adquisitivo de todos los mexicanos.

Como si esto no fuera suficiente, en agosto del año electoral, las autoridades financieras del país anunciaron que terminaban 22 años de paridad fija del peso frente al dólar, lo que desencadenó la primera devaluación de los tiempos modernos. Luego vino la expropiación de tierras en Sonora durante el mes de noviembre y el país llegó al cambio de gobierno en medio de una profunda crisis financiera y política.

 

OVERTIME

Gran debate se ha generado sobre la recién extinción de 109 fideicomisos públicos por parte del Titular del Ejecutivo. El problema descansa cuando no se tienen un planteamiento claro para la reintegración y posterior erogación de los recursos “rescatados”. El uso discrecional del erario público, siempre generará perspicacias e inconformidad; más, si se cuenta con un gobierno que se ha sentido tan cómodo incrementando, considerablemente, las asignaciones directas.

 @GmrMunoz