El camino de las celebraciones del Día de la Madre, desde las antiguas festividades en honor a Rea – la madre del todopoderoso Zeus en la mitología griega – hasta las conmemoraciones actuales en México, es un viaje fascinante y lleno de contrastes.

La celebración del Día de la Madre en México hunde sus raíces en los albores del siglo XX, específicamente en la región de Yucatán. Allí, las mujeres emprendieron una lucha incansable por sus derechos sexuales y reproductivos, batalla que culminó en la realización del primer Congreso Feminista en 1916, evento respaldado por el Gobierno del Estado de Yucatán. Este suceso marcó un hito en la lucha por una maternidad informada y libre.

No obstante, el movimiento feminista encontró una considerable resistencia en 1922. Actores políticos y medios de comunicación de la época lanzaron campañas para contrarrestar lo que consideraban propuestas «inmorales». Entre los más destacados de estos detractores se encontraba José Vasconcelos, quien, en su papel de Secretario de Educación, defendía una visión de la maternidad católica y conservadora, estableciendo que la función principal de la mujer era la maternidad.

Este contrapunto cobró forma en 1949, cuando el presidente de entonces, Miguel Alemán Valdez, inauguró el Monumento a la Madre el 10 de mayo. Este acto simbolizaba la percepción tradicional de la mujer como primordialmente madre, una visión que chocaba frontalmente con las demandas feministas de salud reproductiva y de la libre elección de la maternidad que habían surgido tras la Revolución.

Pese a la resistencia, la lucha por el reconocimiento de los derechos reproductivos y la maternidad libre ha persistido. Desde entonces, cada 10 de mayo, el Día de la Madre se celebra en honor a las madres mexicanas. No obstante, también se convierte en un recordatorio de las batallas que las mujeres han tenido que librar para tener voz en la sociedad y para ser reconocidas como más que simplemente madres.

Por lo tanto, la celebración del Día de la Madre en México es más que una festividad. Es un reflejo de la evolución de la sociedad, la lucha por los derechos de las mujeres y el reconocimiento de la maternidad como una elección y no como una obligación. En este sentido, este día es tanto una celebración de las madres como un recordatorio de la importancia de la igualdad de derechos y oportunidades para todas las mujeres.