Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Para tener un buen rato en casa. Al leer este cuento enfaticen los movimientos de los personajes que protagonizan el texto, regulen gestos y modulen su voz:
“Hace muchos años, algunos animales que vivían en una selva decidieron fundar una escuela, para desarrollar habilidades que les permitiera enfrentar, con éxito, los retos del medio ambiente en que habitaban. En la reunión que realizaron decidieron estudiar las siguientes materias: correr, escalar, nadar, volar y gatear. En el reglamento de la escuela se indicaba que todos los animales deberían entrar a la escuela y que también deberían cursar todas las materias, con el fin de que los animales lograran su desarrollo integral.
Uno de los asistentes a la escuela era el pato; que era un nadador extraordinario, mucho mejor que el instructor. En las primeras clases, el pato fue catalogado como excelente en natación y vuelo, regular en correr, bajo en gateo y en escalar andaba muy mal. Como el pato fue muy lento en los aprendizajes de las últimas clases, tuvo que permanecer en la escuela horas extra para mejorar las materias en que andaba mal. Por tal motivo, se dio de baja temporal en natación y vuelo, que tanto le gustaban. El pato se dio a la tarea de correr, gatear y escalar, diariamente; hasta que el tejido de sus patas se desagarró, provocándole intensos dolores al caminar y al nadar. Al final, terminó siendo regular en natación y en vuelo, y reprobó en las demás asignaturas.
El conejo, era otro asistente a la escuela. Éste, desde el inicio escolar, fue superior a los demás en la clase de correr. Pero, después de algunas clases, sufrió un shock nervioso por el exceso de ejercicios en nadar, escalar y volar. Al mes, por estar reprobado en estas materias, fue forzado cambiarse a una escuela de educación especial.
La ardilla, otro alumno, era excelente para escalar y volar; pero pronto se frustró en la clase de vuelo; porque el instructor le obligaba a volar del suelo hacia arriba, en lugar de volar de rama en rama. A la ardilla se le detectaron problemas en el corazón, por exceso de ejercicios en natación. Al final del ciclo escolar, obtuvo 6 en escalar y 5 en las demás asignaturas, por tanto, repetiría el año.
El águila, era un alumno muy problemático, por lo que siempre se le castigaba; en las clases de volar y escalar era extraordinario, pero porque hacía las cosas a su modo; y las demás actividades no las hacía, por indisciplina y por capricho.
El búho tenía la reputación de ser muy inteligente; ni los alumnos ni los maestros querían relacionarse con él; nadie quería competir con él por su alta inteligencia. En las actividades se aislaba y se sentaba en un rincón, para dormir durante las clases.
Al final del año, un caracol fue el alumno modelo porque era muy callado, siempre hacía lo que se le ordenaba, era muy disciplinado y nunca faltaba a clases.
Muchos animales, por falta de cupo, quedaron fuera de la escuela. Éstos se inscribieron en la escuela privada”.
Ahora reflexionen: ¿Había respeto a las diversidades de los personajes del cuento? ¿Se tomaban en cuenta las capacidades y los gustos de cada alumno? ¿Se respetaban los estilos y ritmos de aprendizaje de cada estudiante? ¿Se promovía el aprendizaje significativo? ¿Se hacían adecuaciones curriculares? ¿La evaluación se enfocaba en los procesos o únicamente en los resultados? Se pueden formular otras preguntas de reflexión; incluso, los niños pueden elaborar sus propios cuentos.
(Tomado de “Estrategias didácticas para favorecer el desarrollo de habilidades comunicativas y la integración de alumnos con necesidades educativas especiales”. Manual editado por maestros de Querétaro, apoyados por la SEP. 2004)