Saúl Alejandro Flores

Es algo más que común que se pase de largo sobre varios detalles, circunstancias, momentos, personas y problemas, no precisamente porque sean de escaso impacto, sino por que es una inercia propia de la humanidad, una característica por despreciar lo importante, lo vital, lo trascendente, se prefiere el jolgorio banal, se opta por el sinsentido, pareciera que se goza con la tragedia, con el ir allanando el camino hacia el caos, con el acelerar a una destrucción, puede aseverarse que se huye a la muerte, pero la realidad nos muestra que para la mayor parte de los humanos es más seductora que la vida, se hace lo posible por acelerar el paso y disfrutar frívolamente con la felicidad actual que es comprar, el poder de compra.

Koritsi era su nombre y su apellido hidro, ella era una pequeña gota de agua de las pocas que aún eran cristalinas en la tierra, había unas mayores y otras que aún perduraban como rocío en aquellos lugares aún vírgenes en el planeta, los cuales eran pocos; en este país ya no había esos paraísos, dado que se había preferido destruir las selvas y el hábitat por obras basadas en la mentalidad depredadora del siglo XIX: trenes, carbón y petróleo.

Koritsi estaba sola, ya no había en su espacio más gotas, estaba huérfana, sabía que habían otras en lugares lejanos, gracias a que algunas personas, empresas o gobiernos locales se habían esmerado en conservarla, depurarla y generar un propio ciclo del agua, adentro de sus hogares, colonias o ciudades habían llegado a la concientización por preservar el agua, así que miles de millones de gotas había en esos que podríamos llamar “reservorios”.

Pero el hábitat de Koritsi era desolador, ella estaba sola, todos los miembros de la familia hidro habían muerto, contaminados, tirados, desperdiciados, era absurdo a lo que se había llegado, pues si el agua se contaminaba en un proceso existían las formas de descontaminarla, lo cual debía ser en breve tiempo, de lo contrario ya no existiría la posibilidad de revertir el daño. Aquí se hizo lo necesario para este último escenario.

Los padres y abuelos de Koritsi, contaron a ella, a sus primos y hermanos, que ni siquiera el sol era su maldición, pues éste contribuía a la evaporación y la transformaba para poder viajar a otros lugares, pero ahora las nubes estaban contaminadas y el agua al convertirse en vapor estaría destinada a un trágico final.

Las leyendas que contaban sus ancestros hablaban de una antigüedad milenaria, vivieron y fueron testigos de la evolución de la vida en el planeta, pero también a su apocalipsis, la necedad de la visión antropocéntrica del protagonismo de la especie humana llevó a un proceso de autodestrucción. Del otro lado de la historia pocas personas sensatas conservaron reservorios hídricos donde aún había esperanza de vida.

La necedad era denominador común en la especie humana, la mayor de las veces impulsada por lo que llamaban buenas intenciones, había gente que ansiaba un bienestar, pero su obsesión los cegaba y no aceptaban argumentos racionales, no comprendieron lo que era una privatización o una participación privada, ni de políticas públicas, pensaban que la corrupción era un mal en sí, y no miraron que la corrupción era hermana de la impericia, la deshonestidad y perversión electoral, así como de la simulación de que no querían participación de empresas, y crearon sus propias empresas al vapor en donde ahora sus cercanos tendrían abundancia, no comprendieron los mercados de futuro y optaron por tratar al agua como mercancía, pensando que regateaban en un tianguis (descuentos, agua gratis o barata) éste último un gran mal en este país. Jamás supieron mantener equilibrios, adoraban la pasión desmedida sin argumentación sólida y fundada.

El país al igual que otros sucumbieron a la ausencia de visión y sensatez, la miopía y a la manipulación de una sociedad que no apreciaba la lógica y razón, era más atractivo el embuste de sus políticos recién investidos: “si él lo dice, es verdad”, la evidencia era herejía.

Así que los “herejes del agua”, fueron los que salvaron las pocas gotas, aun cuando el gobierno de la nación adoraba perderse en la insensatez y actuar con cabeza agachada su autoridad del agua, esperando el aplauso de sus pasionarios, solo los “herejes hídricos” contribuyeron a preservar los pocos oasis, no privatizados, sino reservorios de la humanidad. Eso fue lo que salvó a varias gotas.

Los beatos del régimen provocaron la orfandad en Koritsi. Muchos pensarán que una gota sólo es H2O, sin embargo, al observar con detalle a Koritsi, podrían ver un rostro transparente y tenue, paradójicamente podían percibir algunas lágrimas con sabor salino escurrir en su rostro y cuerpo curvo. Nos vemos la próxima semana conlas reflexiones que permitanque en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

Estimados lectores les deseo un mejor 2021, el año ha comenzado. La salud y bienestar en ustedes y sus seres queridos debe ser la constante, eso les deseo. Así como la prosperidad y trabajo.