Les deseo un 2022 pleno en bendiciones

Saúl Alejandro Flores

Su cabello castaño claro jugaba con cada partícula de aire, pareciera que era el aire quien movía cada línea de su pelo, pero no era así la gracia que emanaba de aquella niña era la que movía los elementos, esa magia que indiscriminadamente nos acompaña en nuestra niñez, en ratos de quietud la realidad y la magia se vuelven una sola, a veces permanecen esos detalles en nuestros recuerdos otras se extravían en la banalidad que secuestra momentos valiosos de los adultos.

Transcurría la mitad de la década de los años setenta y Pilar a sus escasos cuatro años jugaba con los elementos, a veces su cabello con el aire, a veces su ojos de los que brotaba la curiosidad y la sorpresa jugaban con la luz y las imágenes, su voz con los susurros mágicos que a veces semejaban el cantar de las torcacitas de cada mañana. Pero en ocasiones sus lágrimas de dolor, angustia, tristeza o miedo expulsaban gotas que al recorrer sus mejillas, no terminaban por caer al suelo, flotaban, ella miraba como pareciera que quedaban suspendidas en el aire y luego subían, veía cómo sus lágrimas se convertían en nubes, pero lo más maravilloso era que con un poco de paciencia esas nubes, formaban figuras: algún delfín saltando, algún oso riendo, algún perro orejón moviendo la cola, su muñeca consentida o unas alas de un pequeño ángel que lo relacionaba con aquel que acompañaba su sueño nocturno.

Algunos de esos recuerdos y otros que aún le maravillaban seguían asaltando décadas después. Su existencia experimentó el cambio de siglo, sus sueños seguían siendo eso que alimenta el alma, la vida puede ser dura y con un rosario de decepciones, pero sabía que sus sueños y recuerdos de niñez alimentaban su existencia, valoraba los instantes, pero comenzaba a descubrir con los sueños y recuerdos que no sólo describen un pasado, sino descubrió la fórmula para recordar y soñar futuros.

El lector puede pensar que alrededor de Pilar las cosas pudieran ser bellas, pero no era así, con su perspectiva ella podía hacerlas hermosas, pero la realidad su vida no fue fácil, entre diversas cosas ingratas del mundo hacia ella, había una que laceraba su ciudad, además de la inseguridad y débil economía, era la escasez de agua. Era un Aguascalientes de mediados de la década de los treinta del actual siglo.

Un día que había escarpado un cerro que a pesar de sus más de seis décadas de existencia, pero Pilar cuidaba mucho su condición y salud, estando en la parte superior de la forma geológica, se sentó en un gran roca plana, y recordó que el panorama seco décadas atrás solía estar verde en época de lluvia, sintió nostalgia y vergüenza de la actitud irresponsable años anteriores, de ciudadanos y personas que siempre aspiraban a que la gente votara por ellos, prometían pero no solucionaban los problemas públicos, prometían para volverse más ricos, y tal es así que después de sus negligencias ellos habían emigrado a otros países, primero secaron y saquearon su país y luego se fueron, decían que lucharían contra la pobreza, que el agua volvería a ser de la gente, prometieron empleo, y seguridad, pero fue todo lo contrario, la economía cayó y la sequía se apoderó de todo.

Volviendo con Pilar sentada en la piedra cerró sus ojos, su intención fue reflexionar sobre por qué llegaron a ese penoso desenlace, pero de una manera inesperada en su mente volvieron sus recuerdos de niñez, sintió cómo su cola de caballo primero era agitada por el viento, pero luego, sintió que se invertía esa sensación, sus cabellos jugaban con él y ellos se extendían a esas pequeñas partículas que viajan en ese viento, descubrió que ahí había más que un roce de materia había un diálogo de esencia.

Sintió sus párpados con humedad, que eran salpicados así como sus mejillas, luego sintió el cosquilleo por una gota que escurría en el pabellón de su oreja izquierda, creyó estar imaginando, así que reflexionó rápidamente y para no romper el encanto de esos instantes mágicos, abrió lentamente sus ojos y pudo mirar la armónica danza de miles de gotitas, era maravilloso lo que veía, extendió su mano y se cercioró que no era un sueño era una realidad su mano estaba húmeda y en el cuenco de su palma un diminuto charco de agua se formó.

El júbilo se apoderó de ella y alrededor del cerro las gotas se replicaban mucho más hasta comenzar a escurrir por el cerro. Al lector podría parecerle está historia plena en fantasía, como que la alternativa a los problemas de agua requería de un milagro, pero así fue en el año 2036, la irresponsabilidad de las decisiones, el interés por simular para ganar dinero, de las décadas anteriores llevaron a que sólo un milagro fuera la única alternativa para solucionar la ausencia de agua. Pilar lo descubrió, lamentable la gran mayoría de las personas y por supuesto ninguno de los líderes políticos tenía la magia de Pilar, esas pocas esencias, fueron como oasis en una región condenada a volverse una ciudad fantasma. Pilar y esas pocas esencias tenían una solución, pero tardaría algunas generaciones, pero era la única alternativa, transmitir a sus alumnos de preescolar y primaria la importancia de tener un alma auténtica, pero también un alma con agua. Nos vemos el próximo año y semana.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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