Dulce Soto
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La señora Mirey sufrió muerte cerebral a los 71 años. A pesar de su edad, el hígado, riñones y córneas fueron donados para trasplantarlos a otras personas porque mantenían una buena función.
“Ella tuvo la posibilidad de dar la oportunidad a otra persona, otra mamá, otro papá, de seguir cuidando a su familia”, dijo uno de sus hijos a los médicos tratantes.
Don Severo murió en febrero de 2019 por la misma causa, a los 83 años. Sus familiares también aceptaron donar sus riñones y el hígado y, hasta ahora, es el donador más longevo.
“Cuando revisamos los resultados de laboratorio de nuestro donante, nos sorprendimos: el señor tenía una función renal y hepática muy buena”, afirmó Lizaura Gómez, coordinadora Nacional de Donación de Órganos y Tejidos del ISSSTE.
Los trasplantes de órganos de adultos mayores, la mayoría de los casos para pacientes de edad similar, es una nueva estrategia del Instituto que busca aumentar el número de órganos donados y derribar el mito de que los mayores de 60 años ya no pueden donar.
Según la especialista, estudios médicos internacionales han comprobado que muchos adultos mayores que se cuidaron, mueren con una funcionalidad en órganos idónea para ser donados.
En lo que va de 2019, el ISSSTE ha logrado 13 donaciones multiorgánicas, y de éstas, 8 han sido de personas de la tercera edad.