Noé García Gómez 

Tenemos tiempo que la agenda de la lucha ecológica está secuestrada, secuestrada por la inmediatez y los reflectores, así pasó con la desastrosa agenda de “circos sin animales”, que a cinco años de ser aprobada las modificaciones a las leyes fue un desastre, para los animales mismos y para los empresarios circenses, donde más de 2000 animales están muertos, enfermos o desaparecidos. Después de festinar dicho “logro” ecológicas partidistas y de la sociedad civil se desentendieron e inconscientemente dictaron una sentencia de muerte a esos especímenes, todo por su hedonismo ecológico.

¿Por qué hedonismo ecológico? Los llamo así, por que buscan la facilidad, la comodidad y el placer que da el llamar la atención, son activistas de café, hoy modernizados a activistas de redes sociales, investigan poco, se informan poco, solo siguen la ola. Se dicen perseguidos si no estás de acuerdo con ellos llamarán asesino al que los cuestione. Luchar por la flora y la fauna, por la calidad del aire, la reutilización y reciclaje, el agua, la capacitación y concientización ambiental, el combate a las trasnacionales contaminantes y el cambio de un sistema económico voraz que está devorando nuestro ambiente, es duro, constante, férreo y la mayoría de las veces discreto, el hedonista ecológico no valora eso, el quiere inmediatez en los resultados, busca reflectores y ganancia política, busca enemigos sin un poder político que los afecte directamente, para en una contra ofensiva no salir lastimados.

Hoy van contra la fiesta brava, protegiendo al toro, cuando en realidad si desaparece dicho espectáculo provocarán la extinción del toro de lidia. La agenda mediática y legislativa de los grupos ecologistas en México parece que se reduce, se achicó, después de lograr “circo sin animales”, sus baterías las dirigieron contra el espectáculo taurino, sin siquiera a la protección de la fauna que es muy distinto (el cuidado de las especies en peligro de extinción, combate al tráfico de especies exóticas, etc), sino al maltrato de los animales principalmente a los toros, pero ni siquiera a los cuidados en granjas y rastros donde se procesan animales para alimentos, solo al espectáculo; y conforme pasa el tiempo se reduce y se reduce cada vez más.

Así es apreciado lector, los ecologistas de nuestro país y de Aguascalientes no están (tan) preocupados, de la tala de árboles, (no vi manifestaciones, ni cadenas humanas para proteger los cientos de mezquites en el territorio del ex balneario Ojocaliente), tampoco de nuestros mantos acuíferos (las planchas de concreto que se levantan, el mismo ejemplo del centro comercial que se construyó en el ex balneario Ojocaliente) ni de la contaminación de nuestro aire (Ugasa y Sabropollo contaminan indiscriminadamente el aire en plena zona urbana), tampoco del cuidado de nuestras áreas naturales (la privatización y urbanización de la Sierra Fría) del cuidado de las especies (el águila real y el venado de cola blanca son un trofeo de nuestros excéntricos cazadores aguascalentenses, no nuestros “ecologistas” simple y llanamente están ocupados contra la fiesta brava.

El Partido Verde Ecologista de México son los precursores de este hedonismo ecológico, el medio ambiente se protege hasta donde afectan nuestros intereses (económicos y electorales) es la máxima de los políticos de este partido. Si se talan árboles, plantaremos mil más, fue la justificación del entonces delegado de la SEMARNAT hace algunos años de ese partido al cuestionársele por qué no hizo nada ante la tala de árboles en el ex balneario Ojocaliente, sin saber o sin querer saber, que las organizaciones ambientales internacionales condenan este tipo de justificaciones, ya que la probabilidad de vida de un árbol de las campañas de reforestación es en el mejor de los casos 1 en 100 que llegara a la vida adulta. Hoy ante el desastre provocado por esos cambios a las leyes donde prohibieron los animales en los circos, se desmarcan y dicen que no fue su culpa.

Soy un seguidor del ecosocialismo y por ende me irritan los oportunistas ecológicos, hedonistas ecológicos que lo único que buscan es distraer con temas frívolos su falta de lucha y militancia en los temas torales de la protección del medio ambiente en nuestro planeta. Hay batallas más urgentes e inmediatas que requieren la atención de los ecologistas y de la sociedad preocupada por el planeta, y espero replanteen la agenda priorizando el cuidado de nuestra tierra.