Por Itzel Vargas Rodríguez

Tuvo que llegar un ser odioso a la Presidencia de los Estados Unidos, con un discurso cargado de rabia hacia los mexicanos para que por fin nos pusiéramos de acuerdo en una cosa: odiamos a Trump.
Y en tan sólo dos semanas de que ha tomado el poder este personaje, ha ocasionado reacciones muy diversas en diversos sectores a nivel nacional y mundial.
La mayoría se resume en reacciones adversas a él, pero con un interesante surgimiento de un sentimiento colectivo de lucha, insistencia, trabajo comunitario, valor y amor por el humanismo y en nuestro caso particular, mucho amor por México, exaltando la valía de nuestro país y de lo que conlleva nacer y vivir en una nación como la nuestra.
Desde que comenzó a hacerse certera la amenaza de Trump de hacer un muro divisorio en la frontera, muchas personas lejos de sentirse asustadas o derrotadas, han optado por exaltar el nacionalismo mexicano. Empresarios, políticos, líderes sociales, ‘influencers’ y una vasta cantidad de gente, ha optado por promover el consumo local, es decir, preferir la compra de productos que son hechos y distribuidos en México, por encima de los productos que provienen de los Estados Unidos.
Ayer justamente, el Gobierno Mexicano sacó la estrategia “Hecho en México” que busca volver a rescatar el consumo de los productos nacionales, y esto, que en realidad debió haberse empleado desde hace mucho, se implementa de un momento a otro porque la necesidad de promover el crecimiento local nunca había sido considerada tan crucial como lo es ahora, en estos momentos.
El Gobierno Mexicano está aprovechando el odio común hacia Trump, para canalizarlo en una movilización colectiva positiva y noble, como lo que significa una acción del tipo, donde se promueve el nacionalismo, el orgullo patrio, la identidad y la solidaridad con la economía del país.
De paso, esto le está sirviendo al Gobierno para que la gente se una en la causa común Pro-México y Anti-Trump, y se sume a esta nueva estrategia, dejando eminentemente de lado todo el rencor histórico que la gente le ha ido guardando al PRI.
Es muy posible que este momento contextual le ayude al Presidente a subir sus números de percepción pública, porque eminentemente estamos ante una amenaza externa inestable y muy grande, que sólo da paso a cerrar filas y solidarizarnos.
Justamente, porque están ocurriendo muchos hechos que pocos advertían que pasaran, y cuando ya era inimaginable que el Gobierno Mexicano tuviera un índice de credibilidad aún más bajo, (precedido por el revuelo que causó la visita de Trump a nuestro país durante las campañas electorales de los EEUU), sucede que “Hecho en México” es una herramienta que puede matar muchos pájaros de un tiro: promover el consumo local, alentar la economía, promover el sentimiento de orgullo y nacionalismo mexicano, apoyar al gobierno mexicano y por ende, ablandar la dura crítica que ha enfrentado esta administración, impactando positivamente en su percepción pública.
Una estrategia política como “Hecho en México” es un programa con una cargada simbología de nacionalismo que es muy bien recibida desde hace mucho tiempo porque ya está posicionada, y en un momento caótico como el que vivimos, sin lugar a dudas fue la acción que el Gobierno Federal no planeó hacer pero que de momento, le puede salvar el pellejo porque es un proyecto que en su mayoría se basará en “el boca en boca” de la gente para accionarse, y se apoyará al mismo tiempo de una fuerte campaña comunicativa… pero el punto es que todo esto, literalmente les cayó del cielo para mejorar su credibilidad y a nosotros, la ciudadanía, para recordar lo grande que es México, y honestamente, ya era algo necesario tanto para el Gobierno como para nosotros… Esa amenaza externa que nos movilizara y concientizara, sacándonos de la zona de confort.
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