Hay que romper mitos y propiciar capacitación

Sergio Cuevas Ávila
El Heraldo

El suicidio es detonado por una enfermedad mental, la cual altera el juicio racional de la persona que nubla sus emociones o las exacerba, a grado que puede llegar a depresiones, ansiedad, irritabilidad y a una falla en el cerebro que altera su impulsividad. Así lo estableció el presidente de la Unión Nacional de Organizaciones Sociales para la Prevención del Suicidio, Nefi Jacob Campos.
En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Prevención del Suicidio que se celebra este 10 de septiembre, el especialista comentó que a nivel mundial se estima que cada 40 segundos una persona se suicida.
Asimismo, dijo que en los últimos 12 años, Aguascalientes ha estado en los deshonrosos primeros lugares a nivel nacional junto con Chihuahua y Quintana Roo en comportamiento suicida. Apuntó que históricamente en Aguascalientes los meses de abril y septiembre es cuando más despuntan los suicidios y prueba de ello es que iniciamos este mes con seis suicidios en un sólo día, lo cual es muy alarmante.
Explicó que alrededor del suicido hay muchos mitos, dado que se piensa que los jóvenes sólo quieren llamar la atención y no es así, ya que entre quienes más se presenta este comportamiento es en las edades de los 18 a los 36 años, que es la población productiva que tiene empleo, está en las empresas o en las universidades, pero que el 93% de ellos tiene una enfermedad mental y terminan en la autoprivación de la vida.
Estableció que una persona en tales condiciones puede recibir un tratamiento multidisciplinario, que incluye medicación, una dieta especial y terapia psicológica, además del apoyo de los familiares, quienes lamentablemente a veces estigmatizan a tales pacientes y muchas veces los abandonan.
Ante ello, dijo que es importante entender que el suicidio no es un acto de chantaje, sino que es producto de una enfermedad mal tratada. Finalmente, estableció que los profesionales de la salud tienen que capacitarse en la atención del comportamiento suicida y no sólo dejarlo a los psicólogos o psiquiatras, sino que tienen que entrarle los médicos urgenciólogos en los hospitales, los paramédicos que atienden las emergencias y los policías como primeros respondientes ante una crisis. “Todos ellos se tienen que capacitar en protocolos internacionales de cómo actuar y eso es lo que nosotros ofrecemos como organización: capacitaciones en donde podemos enseñarles lo que la experiencia nos ha dicho, el ABC de cómo actuar para prevenir un suicidio”.