
Silvia Olvera Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO.- Si Donald Trump cumple su amenaza de imponer aranceles al llegar a la Presidencia, México debe responder con represalias que realmente «calen» dentro de sus electores y sectores republicanos, sugirió Ildefonso Guajardo, ex Secretario de Economía.
El ex negociador de lo que hoy es es el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), dijo que el nivel de amenaza dependerá de cómo se negocie como País.
Recordó cuando Trump amagó al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador de imponer aranceles al sector automotriz si México no blindaba sus fronteras.
«Dijo si no me ayudas en migración, voy a ser esto en materia comercial. Fue un error haber aceptado esa amenaza. Trump como buen negociador de bienes raíces hace un ‘bluff’ y el problema es comprarle el ‘bluff’ completo, debimos haberle contestado con aranceles», recordó.
Consideró que va a intentar solucionar sus problemas de la agenda bilateral con la revisión del acuerdo y política arancelaria, pero México debe diseñar una estrategia de defensa.
«Hay que buscar los sectores republicanos con mayor aceptación de Trump, o sea, que le cale dentro de sus electores. Si el Presidente electo Trump establece aranceles ilegales fuera del tratado, a México el tratado le da derecho a imponerle aranceles en la misma cantidad», aseveró.
El País, dijo, ya ha implementado represalias que han propiciado que EU de marcha atrás a sus medidas, como el cierre de frontera al autotransporte de carga en marzo del 2009, en la administración de Barack Obama, provocándole pérdidas a EU por 2 mil millones de dólares.
Tan sólo ocho días después de ese cierre el gobierno mexicano encabezado por Felipe Calderón, impuso represalias a 89 productos de EU, a los que les aplicó aranceles de entre el 10 y el 45 por ciento, como champús, dentífricos, libros, joyería, electrodomésticos, cebollas, peras, cerezas, y alimentos para mascota.
Durante dos años estuvieron esas represalias, que de acuerdo al Representante Comercial de EU, propiciaron pérdidas por unos 2 mil millones de dólares a los sectores afectados de EU. En 2011 Obama reabrió la puerta a camiones de carga mexicanos bajo un programa transfronterizo.
Sin embargo, Tony Payan, director del Centro México-Estados Unidos en el Baker Institute, de la Universidad de Rice, advirtió que si bien a ningún país conviene una guerra comercial, en caso de entrar en un escenario de aranceles y represalias, México perdería más.
«Realmente el mercado grande es el de Estados Unidos, y creo que México no tiene el palancaje y la capacidad de imponer aranceles porque también se convertiría en una guerra comercial en la cual México saldría perdiendo, el americano pagaría un precio más alto en los productos de consumo, limón, aguacate, tomate, el aparato médico, el automóvil, pero el mercado fuerte es el de EU.
«México es el consumidor número uno de granos de trigo, maíz y frijol, y si entramos en una guerra de ojo por ojo, por supuesto que va a haber sectores que van a sufrir, pero también si México impone aranceles equivalentes sobre la industria agrícola de EU, van a subir los precios en México y eso lo van a terminar pagando los consumidores», sostuvo Payán.











