Noé García Gómez

Aurelio Nuño quien se ostenta como Secretario de Educación Publica en nuestro país fue corregido por una niña de 9 años por errar en un concepto clave en el tema educativo, leer, así compuesto de dos silabas le-er, este personaje desarrolló uno de los momentos más indignantes en la educación de nuestro país. Dicen que errar es de humanos, todos en un lapsus confundimos o cambiamos conceptos, o se nos “traba la lengua” pero que el responsable de la educación diga incorrectamente hasta en tres ocasiones un concepto fundamental en su encargo en el gobierno es bochornoso y condenable.

La escena se desarrolló en la Feria del Libro donde hablándole a las cámaras y teniendo como escenografía a niños de una primaria soltó “Muy bien, pues ahorita (sic) los van a llevar para que vayan (sic) y puedan tener los libros que les gustan, para que los empiecen a ler (sic). ¿Seguro van a ler (sic), sí o no?” dirigiéndose al público en su mayoría niños y algunos maestros, después volteo hacia los niños que servían de escenografía y preguntó: “¿Ustedes van a ler (sic)? Muy bien, adiós…”. Cuando se acercó a una niña de 9 años, hija de profesores llamada Andrea, discretamente y susurrando le trató de decir al oído sin querer exhibirlo -“No se dice ler, se dice le-er”. Nuño emitió una incómoda sonrisa y repitió la corrección “ja, ja, no se dice ler, se dice leer, muy bien, muy bien”.

Que el secretario de Educación se equivoque en un concepto económico o de salud o de ingeniería es un error humano. Pero que el secretario de Educación se equivoque, no una, ni dos, sino tres veces en un corto tiempo en un término fundamental para su función es imperdonable y no tendría que ser tolerado. Imaginemos que llega con un médico cirujano que lo piensa operar del corazón y confunde arteria, con portería, ¿Qué haría usted? cambiaría de cirujano inmediatamente. El yerro de Nuño tendría que juzgarse igual.

Vemos cómo con actitud, soberbia y pedante se expresa de los maestros, particularmente de los rurales. Esa misma actitud y pose es la que utiliza para pensar que puede ser candidato presidencial. Con los recursos de la educación, se promociona, utiliza a los niños y maestros de escenografía para sus boletines, y pone por delante a los estudiantes en sus luchas intestinas e intereses políticos.

Qué lejos quedaron los perfiles de secretarios de Educación como Vasconcelos o Torres Bodet, Agustín Yáñez o Jesús Reyes Heroles, hoy el puesto sirve para colar a los cuates del presidente en turno. Un espacio para la politiquería, sin importar que en ello vaya el presente y futuro de nuestra nación.

Concretito

Medalla Belisario Domínguez para Gonzalo Rivas: hay que reconocer al GP del PAN en el Senado que cedió su nominación para dicha medalla y otorgársela al Héroe de la Gasolinera, que representa la valentía de miles de hombres y mujeres que arriesgan y exponen sus vidas por salvar al prójimo, en el camino quedó un personaje emblemático como Manuel de Jesús Clouthier. Reconocerles a los senadores Fernando Herrera y Jesús Santana que fueron parte fundamental para la decisión. González de Alba fallecido el pasado 2 de octubre, principal impulsor de la nominación estaría orgulloso de que su obstinada y justa petición fue atendida.

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