Al celebrar la Solemnidad de la Santísima Trinidad, el Obispo Juan Espinoza Jiménez, aseveró que este es el misterio central y más importante de la fe católica, porque no es una creación del pensamiento humano, sino una revelación de Dios y es tiempo que cada persona lo experimente en su propia vida.

La religión católica enseña que existe un sólo Dios en tres personas distintas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y este misterio es lo que nos hace diferentes a cualquier otra religión o grupo cristiano.

Durante la homilía, en su sede la Catedral Basílica, el prelado subrayó que este misterio es muy grande, donde ninguna mente humana ha logrado descifrarlo, podemos acercarnos un poco a la Santísima Trinidad si se le observa y se le explica desde el corazón, pero sobre todo hay que vivirlo.

Agregó que la explicación de la Santísima Trinidad es sencilla, donde el Padre ama mucho al Hijo, y el Hijo ama mucho al Padre, y el amor que existe entre ambos es el Espíritu Santo que los une y los acerca, creándose una misma unidad y voluntad, gracias al amor del Espíritu Santo, permitiendo que sean Uno en tres personas diferentes.

Monseñor Juan Espinoza Jiménez subrayó que el origen de estas tres personas es el mismo, el amor. Y la Santísima Trinidad no vive para sí misma, sino que se expande, se abre y cada uno de los tres tiene una misión hacia el exterior, el Padre es el Creador, junto con las manos del Hijo y del Espíritu Santo.

Explicó que el Padre, con su sabiduría creó todas las cosas, y la sabiduría es el Espíritu Santo. Con su palabra se crearon las cosas, y la palabra es Jesús, la cual al pronunciarse se manifestaba en lo material y en el corazón del hombre, de la tierra, de la naturaleza.

Finalmente, el Pastor de la Diócesis recordó que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, para que viva en unidad, en comunidad, en familia, y esto debe reflejarse en la vida diaria de los seres humanos.

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