Instituciones educativas de todos los niveles están obligadas a redoblar esfuerzos en cambiar programas y estrategias educativas que exige la nueva realidad digital con su revolución tecnológica permanente y saturación informativa, señaló Francisco Avelar González.
El rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes reconoció que hay voluntades con esa finalidad, pero desgraciadamente no se dan con la celeridad y el rigor necesarios para acompañar a niños, adolescentes y jóvenes de hoy que están creciendo inmersos en un abrumador entorno virtual con nuevas formas de conocer el mundo y relacionarse con él.
“Y es que el problema de fondo no es la apertura digital en sí misma, sino la falta de preparación entre internautas para usar dispositivos y redes con fines de aprendizaje, así como discriminar información y razonamientos útiles o verdaderos, de los que no lo son”.
En ese sentido, expuso que las consecuencias de ello pueden ser o están siendo negativas ante la proliferación de contenidos “chatarra” en la red, lo cual sucede por falta de candados y criterios para la publicación y contenidos en formatos digitales.
Es decir, la famosa democratización de las redes donde todo el mundo puede, si así lo desea, publicar prácticamente lo que quiera, acerca del tema que guste, independientemente de si sabe o no del mismo.
Avelar González puntualizó que si bien es una posibilidad abierta y ciertamente democrática, lo que propaga es desinformación, ignorancia y, eventualmente, la radicalización de posturas ideológicas.
“De tal manera que la tecnología no es culpable de nada, sino una herramienta cuya bondad o perjuicio depende del uso que se le dé, y en ese entorno el reto es desarrollar en los jóvenes habilidades relativas a buscar y discernir información en forma crítica y proactiva”.
También imaginar y emprender proyectos personales en los que integren las teorías puestas a su alcance, profundizar de manera personal en temáticas vistas en clase y en el caso de Internet, proveer de técnicas de rastreo y selección de fuentes confiables, desestimando las que no lo son.
Asimismo, en los ambientes donde las condiciones socioeconómicas lo permiten, resulta necesario integrar el uso de aplicaciones para celulares y tabletas, con fines educativos, lo cual permitirá que se acostumbre a utilizarlos como herramientas para el entrenamiento de capacidades intelectuales, en lugar de distractores en los que pueden posponer por horas.