Para el asesor financiero Gerardo Sánchez, la propuesta del Fondo de Pensiones para el Bienestar se vislumbra como un «atraco en despoblado» y con un tinte meramente electorero, subrayando preocupaciones sobre su viabilidad financiera y posibles repercusiones para los beneficiarios, así como los motivos políticos que podrían estar detrás de su impulso.
Su argumento principal radica en la vulnerabilidad de las personas mayores de 70 años, quienes podrían desconocer la existencia de fondos pendientes en sus Afores, ya sea por falta de información o por residir en el extranjero. Además, planteó el complicado proceso al que se enfrentarían los beneficiarios para recuperar dichos fondos una vez transferidos al nuevo esquema de pensiones.
El especialista en Afores también puso en tela de juicio la solidez financiera del Fondo de Pensiones para el Bienestar, señalando que la cantidad inicial de 40 mil millones de pesos sería insuficiente para sostener un sistema de pensiones a largo plazo. Añadió que la fuente de financiamiento propuesta, basada en las utilidades del proyecto del tren Maya, genera dudas debido a la incertidumbre sobre la rentabilidad de dicha inversión.
Al abordar la posible motivación política detrás de la iniciativa, Sánchez Herrera no dudó en calificarla como un movimiento con «tinte electorero». Explicó que la facilidad con la que la propuesta podría ser aprobada, gracias a la mayoría simple de Morena en el Congreso, sugiere un interés más enfocado en obtener recursos para las campañas políticas que en garantizar la seguridad financiera de los trabajadores.