A ciencia cierta, sólo ellos saben en qué momento se produjo la ruptura y los motivos que influyeron para que terminara distanciados, lo que es un hecho es que hoy van por caminos diferentes el gobernador Martín Orozco Sandoval y el líder de la Sección Uno del SNTE, Ramón García Alvizo.

Una costumbre de antigua fecha establecía que los últimos meses de su mandato el titular del Poder Ejecutivo buscaba la coincidencia con los personajes enemistados y hasta se tomaba la foto del reencuentro, costumbre que se rompió en la pasada administración y todo indica que algunos rescoldos se quedaron de aquella etapa que hoy tiene atrapado al actual responsable.

La situación se tensó el año pasado cuando el mandatario calificó como “bola de grillos” a los dirigentes del magisterio educativo y que luego se revivió en marzo del presente año, al exigir MOS que el SNTE explique la “incongruencia” de negarse a que el alumnado regresara a clases presenciales, “pero ya trabaja la comisión organizadora en los actos masivos por el Día del Maestro”.

“Si estamos organizando una verbena para 7 millones de visitantes, y por su lado el SNTE de Aguascalientes, junto con el gobierno del estado, organiza bailes y espectáculos por el Día del Maestro, entonces cuál es la razón para no regresar después de la Feria a las aulas de modo presencial al 100% en educación básica”, señaló el titular del Poder Ejecutivo, reiterando que sólo pide que “me explique la incongruencia”. (El Heraldo 25/III/22).

La relación quedó fracturada sin que hubiera el ánimo de limar asperezas, por el contrario continuó, pero ahora a nivel del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) y el SNTE, por lo que ha habido actitudes contrarias en declaraciones y actitudes. La más reciente se ventiló el pasado 14 de agosto a través de este Diario, al rechazar el Sindicato el informe que rindió el IEA sobre el gasto que representarán los festejos por el Día del Maestro (que debió llevarse a cabo el 15 de mayo y pospuesto ante la intensificación de la pandemia).

A través de un comunicado, Ramón García indicó que el 15 de julio solicitó por escrito al Instituto de Educación un informe de los gastos generados por el Día del Maestro, informe cuya respuesta, desde el punto de vista del secretario general, “ha sido considerada como una falta de respeto, pues los argumentos que lo acompañan no son los esperados”.

Incluso, consideró que responder al escrito “sería una pérdida de tiempo”, debido a que “se intenta justificar el ejercicio de recursos de una manera incongruente”, sin entrar en detalles a qué se refiere cuando califica de incongruente la contestación.

Hizo hincapié que, de ninguna manera, los festejos en honor de los docentes es una concesión de la autoridad en turno “y mucho menos una prerrogativa otorgada por su iniciativa”, por el contrario, “es un logro que históricamente se ha gestionado por la organización sindical desde hace varios sexenios”.

Ante el propósito de la autoridad de desacreditar al SNTE, la agrupación seguirá exigiendo lo que en derecho le corresponde “sin venderse a órdenes o intereses de ninguna autoridad, pues su compromiso es sólo con los agremiados”.

Como corolario, Ramón García Alvizo anunció que “ningún miembro del magisterio asistirá ni como participante ni como observador a la rifa del IEA”, evento que el gobierno del estado ha preparado como cierre de los seis años y que, de no haber un cambio de señales, podría ser un adiós álgido.

En este diferendo, el más perjudicado podría ser el actual director del Instituto de Educación, Ulises Reyes Esparza, que concluye su comisión con el arribo de la nueva administración estatal, por lo que, a partir del próximo uno de octubre, regresa al gis y el pizarrón y lo que hizo o dejó de hacer en ese puesto le acompañarán el resto de su labor, mientras que su actual jefe emprenderá otras tareas y sólo a la espera de lo que la historia registre su paso por la gubernatura.

HÁBITAT VIRULENTO

Mientras que en palacio municipal se dedican a reunir el mayor número de éxitos alcanzados en el primer año de gestión del alcalde Leonardo Montañez, con lo que se adornará el primer informe que rendirá el próximo 12 de septiembre, en un número importante de colonias no cesa la exigencia que se les dote del agua necesaria en los hogares, que deje de programar los “apagones” en varias partes de la ciudad y que la policía preventiva cumpla con la obligación de brindar seguridad.

Aunque en todos los aspectos señalados hay como respuesta que se hace “un gran esfuerzo”, la verdad está a la vista. Basta con analizar los periódicos y escuchar los medios electrónicos para darse cuenta de que no existe concordancia con lo que dicen los funcionarios y la realidad.

Seguramente que para sus cercanos es un gran impulso el que hace el presidente municipal cada fin de semana, al participar en el desyerbe y limpieza de algunas zonas, pero mayor sería el reconocimiento cuando los habitantes de la ciudad dejen de quejarse por la actitud insolente de Veolia, que, después de varias semanas de no suministrar el agua, todavía se da el lujo de cobrar el servicio o hace caso omiso ante las denuncias por la rotura de una tubería con el consabido desperdicio del agua potable que dura varios días.

Resulta hiriente la respuesta despreocupada del personal de la concesionaria ante la insistencia de las personas, concretándose a responder que ya se tomó en cuenta su demanda, pero pasan los días y las semanas sin que se resuelvan.

Se dice que el gobierno municipal es el primer respondiente ante las solicitudes, proposiciones y clamores de los habitantes, pero en Aguascalientes hay oídos sordos y cuando se atiende es por la insistencia de los reclamantes, lo que es contrario a lo que se afirma en el discurso.

En el caso del agua, existe un organismo denominado “Comisión Ciudadana de Agua Potable y Alcantarillado de Aguascalientes” y que generalmente se conoce como CCAPAMA, que en teoría debería vigilar que Veolia cumpla con sus obligaciones, pero en la práctica ha sido desde hace varios años una especie de socio, a la que no sólo le deja hacer lo que le venga en gana, sino que invierte millones de pesos anualmente en programas de la red de distribución y alcantarillado, pese a que la concesionaria debe de ser la única obligada en hacer toda la inversión, dinero que debería de servir para atender otras necesidades y no en apoyar a la empresa francesa.

Respecto al alumbrado público, existe un problema que tiene varias administraciones, con apagones que más parece que son programados, ya que sin causa alguna varias calles quedan sin alumbrado y de la misma manera regresa dos o tres días después. El mas reciente fue ayer, en la avenida López Mateos desde Cosío hasta Josefa Ortiz de Domínguez; en Paseo de la Cruz, de Héroe de Nacozari a Cosío y en el Cuarto Centenario a tres cuadras de la Avenida Ferrocarril, lo mismo que en otras partes de la ciudad. El argumento de la oficina encargada de atender este servicio es que por la lluvia hubo un descontrol, pero es algo que se registra en cualquier día del año.

Por lo que se refiere a la seguridad pública, el hurto a casas-habitación, asalto a transeúntes, robo de automóviles o piezas de los vehículos, lo mismo que asalto a cuenta-habientes, empresas y tiendas de conveniencia, entre lo más visible, es algo tan rutinario que ya ni causa asombro, que justamente es lo más grave, ya que la gente se acostumbra a que sucedan los hechos ante la incapacidad de la autoridad por evitarlos.

Ojalá que dentro del primer informe el alcalde incluya el compromiso de darle una vuelta a la rueca para que esto cambie y la vida de los aguascalentenses sea más satisfactoria, como debe de ser los que pagan impuestos y son objeto de reconocimiento porque aportaron a tiempo el predial, pero cuyos recursos no se reflejan en la vida diaria.

MUCHO CUIDADO

El hecho de que la policía municipal definiera el número de vehículos que podían participar en la pasada romería de los transportistas a la Catedral (mil en total), podría sentar un precedente negativo que debe considerar la Iglesia Católica, porque de la misma manera puede hacerlo con las peregrinaciones que tienen lugar al máximo recinto o a otros, donde imponga que pueden acudir 100 o 200 personas y sólo si previamente se inscribieron. Las manifestaciones de fe no tienen un número definido ni debe ser mediante registro, sino por mutuo propio y en esto nadie puede impedir que asista quien quiera y que pueda hacerlo.