Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

Una masacre con corazón

(Nota: Esta película se exhibe en cartelera comercial y se incluye en este espacio por su naturaleza analítica y observadora del fenómeno cinematográfico, pero es responsabilidad del espectador si decide asistir a una sala cinematográfica ante la contingencia sanitaria que impera).

El cine “slasher” no es para cualquiera, pues el espectador requiere cierto gusto por la visceralidad y capacidad de desenchufe ante las estructuras dramáticas clásicas del cine para superar los excesos hemoglobínicos cometidos contra numerosos individuos en una línea narrativa francamente unidireccional que no recurre a complejidades o retruécanos argumentales más que el de una serie de víctimas presa de algún depredador humano. Y en efecto, se requiere de una entrega voluntaria a la actividad sensorial en su vena sádica que se capta mejor desde el rincón reptiliano del cerebro que de su zona emocional o racional, por lo que estas cintas funcionan mejor como catarsis que como ejercicios de propuesta fílmica, aún si sus formas y modelos han influenciado a cineastas y proyectos que en distintos niveles han trascendido (Fincher y su “Se7en”, sin ir más lejos). Pero algo curioso pasa con “Halloween Kills: La Noche Aún No Termina”, secuela que retoma de inmediato lo acontecido en “Halloween” estrenada hace 3 años a modo de secuela directa a lo planteado por el director John Carpenter en su clásico de 1978, pues si bien anda por este camino bien zanjado por décadas de cine sobre asesinos implacables (incluso al punto de extralimitar su nivel de violencia gráfica superando por mucho el número de crímenes visto en la cinta previa) el director David Gordon Green y su guion en tándem con Danny McBride y Scott Teems busca aterrizar dentro de un parámetro confiable el por qué Michael Myers, su antagonista enmascarado, es cómo es y hace lo que hace, así como insuflarle credibilidad y creatividad al confeccionado de protagonistas e historia al punto de hasta presentar momentos genuinamente dramáticos o alegorías sobre conductas sociales nocivas, conformando un conjunto en verdad entretenido e interesante.
Jamie Lee Curtis prosigue en su rol de Laurie Strode, sobreviviente por antonomasia de las cintas de “Halloween” quien después de creer haber emboscado a Myers en su cabaña-trampa junto con su hija Karen (Judy Greer) y su nieta Allyson (Andi Matichak), es trasladada al hospital después de su cruenta batalla con el asesino para ser atendida de sus heridas. Por supuesto, Myers no sólo subsiste, sino que ahora posee una sed de sangre que impacta por su brutal despliegue de homicidios en cuanto a cantidad y rudeza, lo que despierta la conciencia de los habitantes del pequeño pueblo de Haddonfield para armarse de valor y eliminarlo de una vez por todas. De este modo los conflictos se bifurcan, en una vía la de Laurie y su vendetta personal contra Myers y por la otra los ciudadanos de la comunidad de Illinois liderados por Tommy Doyle (Anthony Michael Hall) y un grupo de personajes que escaparon de las garras de Myers en la cinta setentera de Carpenter, adquiriendo la trama ciertos tintes de una guerra personal donde la naturaleza del mal se explorará tanto por la presencia misma del enmascarado como por el desboque furioso de las personas que están hartas de vivir temerosos bajo la sombra de Myers.
David Gordon Green no reinventa pero sí refresca la fórmula dosificando adecuadamente la carnicería con su contrapunto dramático que le da lugar a conversaciones tristes o el sentir de la familia Strode sobre los terribles acontecimientos sin que decaiga el ritmo o se olvide que esto, a fin de cuentas, es una película de horror sangriento favorecida por actuaciones muy sólidas y un trabajo fotográfico cuidado. “Halloween Kills: La Noche Aún No Termina” acelera el proceso narrativo de esto que ya se anunció como una trilogía para darnos un segundo acto robusto, fiel a sus cánones de género no apto para académicos.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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