La Hacienda de El Pedernal, ubicada en el municipio de Jesús María, aún conserva los vestigios de su historia y su vocación en la crianza de ganado y el cultivo de granos, así como la importancia que tuvo dentro de la ruta del Antiguo Camino Real de Tierra Adentro, destacó el delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Héctor Castanedo Quirarte.

MARCADA POR EL CAMINO REAL. El funcionario federal comentó que La Hacienda de El Pedernal debe su nombre a la piedra de pederna, que antiguamente era muy común encontrarla en esta región, la cual se ubica sobre el Camino Real de Tierra Adentro en el municipio de Jesús María y parte de su riqueza consiste en que, precisamente donde se ubica, aún es posible transitar por varios kilómetros del Antiguo Camino Real, aunque éste lamentablemente ha perdido parte de sus vallados y cercas de piedra que lo delimitaban, así como su empedrado, del que quedan apenas algunos fragmentos.

En entrevista para El Heraldo, señaló que estas tierras fueron mercedadas por el Rey desde la última década del siglo XVI y la hacienda tuvo sus primeras construcciones para esa misma década. Durante sus primeros años perteneció como una estancia o pequeño rancho a la Hacienda de Garabato, aunque para mediados del siglo XVII estas tierras fueron vendidas y compradas por la Hacienda de San Blas de Pabellón, hoy Pabellón de Hidalgo, convirtiéndose El Pedernal en el rancho de dicha Hacienda.

Así durante el siglo XVII, la hacienda se consolidó como un rancho ganadero y agrícola teniendo como nombre oficial La Estancia de San Antonio del Pedernal. Fue hasta la década de 1830 que se separó de la Hacienda de San Blas para convertirse en una hacienda autónoma con más de 800 hectáreas de terreno, hasta la década de 1950 en que pasó a ser propiedad del señor Martín Medina, un rico ranchero que contaba en su haber con esta hacienda, además de las de Paredes y Hacienda Nueva.

ESPÍRITU DE FORTÍN. En cuanto a las características arquitectónicas, el representante del Centro INAH apuntó que se ingresa a la hacienda por los vestigios de dos gruesos pilares de piedra que conformaba la puerta, la cual la separaba del Camino Real. Su planta arquitectónica es de tipo defensivo, debido a que para su construcción este territorio aún estaba en disputa con las tribus chichimecas.

“Se compone de la antigua casa grande que conserva un antiguo torreón defensivo, las trojes para el grano, unos portales para guardar carretas, los corrales y una capilla que se construyó en el siglo XX. Y debido a su mal estado de conservación, el INAH pudo incluirla en un programa federal con el que se logró consolidar hace 5 años y permitir que siga en pie”.

CASCO QUE SOBREVIVE. Tal y como ocurrió con todas las haciendas, Castanedo Quirarte dijo que ésta también se vio afectada por el agrarismo, lo que llevó a que de sus 800 hectáreas perdiera el 90% de ellas. Sin embargo, al no asentarse ningún poblado nuevo en sus alrededores, esta hacienda pudo llegar íntegra y relativamente conservada hasta la actualidad.

Resaltó que El Pedernal es de las pocas haciendas pertenecientes al camino Real de Tierra Adentro en Aguascalientes que sigue teniendo su vocación original de criar ganado y cultivar grano, además de seguir siendo habitada por sus dueños.