Hasta hace 3 semanas, cuando en Aguascalientes se presentaban los primeros casos de la pandemia por coronavirus, parte de las compras de pánico se fueron hacia los cubrebocas y geles antibacteriales, productos que ahora abundan y sobre los cuales se especula con el precio, sin que haya quién se encargue de poner un control sobre ellos.

Los cubrebocas para algunas personas se ha convertido en parte del vestuario, de ahí que han decidido comprar o hacer en casa de colores y distintos materiales, siempre y cuando les ayude a proteger boca y nariz, y si bien en farmacias es difícil encontrarlos en anaqueles, en mesas de algunas casas o vía internet es posible encontrarlos con distintos modelos. Algunos de ellos son confeccionados de manera artesanal y sin ninguna regulación sanitaria.

Esto se ha dado sobre todo a raíz de la polémica nacional sobre si son útiles para la protección o no, y la sugerencia local de utilizarlos al menos por la gente que así lo quiera hacer, es decir, de propia voluntad.

El hecho es que el precio de estos insumos de protección que no necesariamente son hechos con material quirúrgico se ha disparado. También es claro que no hay autoridad que pueda hacerse cargo del control de precios o vigilancia de la forma de venta de los fabricantes o comerciantes que siguen haciendo su agosto con los que deciden comprarles.

Hay mascarillas también elaboradas con materiales lavables y reutilizables para garantizar, dicen los vendedores, que podrán usarlos al menos durante un mes, dependiendo del cuidado que se les brinde.

Aunque todavía hay quienes conservan la esperanza de encontrar las mascarillas N95 que se recomendaron para protección real contra el coronavirus, al ser las que utilizan en el sector salud, resulta que se pueden encontrar en redes sociales entre los 200 y 500 pesos.