Moisés Ramírez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- La producción nacional de viviendas no levanta, en especial la de interés social -con valor menor a 585 mil pesos-, y lo peor: los desarrolladores están desechando nuevos proyectos.
Cifras del Registro Único de Vivienda (RUV) revelan que al cierre del primer trimestre del 2022 la edificación de casas en el País cayó 30 por ciento anual al quedar en un volumen de 31 mil 91 hogares, el número más bajo para un periodo comparable desde el 2013, primer año del que existen estadísticas.
De viviendas económicas, la edificación bajó 31 por ciento anual al sumar 15 mil 16 casas, la cifra más baja para un primer trimestre también en la última década.
En Nuevo León, la caída en la construcción de casas de todos los segmentos resultó de 39.4 por ciento.
En total fueron edificadas en el Estado 5 mil 293 viviendas, también el volumen más bajo en la última década.
En viviendas de interés social, la construcción cayó 41 por ciento, a 3 mil 268 unidades.
Y además de frenar la ejecución de los proyectos ya inscritos en el RUV, los desarrolladores también ya están dando carpetazo a los bocetos de nuevos planos.
A nivel nacional, al corte del primer trimestre del año, el número de proyectos inscritos cayó 43 por ciento respecto a los de hace un año y en Nuevo León bajó 44 por ciento.
El mayor impacto en el Estado fue en marzo, cuando el registro de nuevos planes de vivienda se desplomó 70 por ciento anual.
Héctor Aguirre Moncada, ex presidente nacional y de Nuevo León de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi), explicó que el mayor costo de la tierra y el fuerte incremento que han sufrido los precios de los materiales para construcción son las principales causas de la menor producción de casas.
Alberto Moreno Gómez, presidente nacional de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi), reconoció hace unos días que los desarrolladores están enfrentando dificultades de costos para atender la demanda de casas de quienes perciben un salario mensual inferior a 11 mil 550 pesos (4 Unidades de Medida y Actualización, UMAs).
Aguirre Moncada señaló que el panorama de elevar la producción de casas es incierto.
«No veo claro el futuro inmediato en cuanto hacia dónde se va a mover el tren de vivienda.
«Por un lado, vienen más productos que seguramente ampliarán el número de compradores cuando se sumen dos o más derechohabientes en el compromiso del crédito, pero por el otro lado, con los fuertes incrementos de los materiales, los precios de la vivienda están siendo afectados severamente y eso hace que el mercado se repliegue, así como la oferta de vivienda», manifestó.

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