Samantha Alcocer Martínez 
Agencia Reforma

Monterrey, México.- Para la comunidad de la Parroquia San Juan Pablo II, en Escobedo, la celebración del Domingo de Ramos se transportó desde el templo hasta sus calles.

En una procesión que arrancó el domingo a las 14:00 horas y terminó ayer a las 7:00 horas, el sacerdote y el equipo del templo de Calzadas de Anáhuac se encargaron de recorrer 33 colonias con el Santísimo Sacramento expuesto en una custodia adornada con palmas y en camioneta.

Los gritos de alabanza, como “¡Viva Jesús!” y “¡Que viva Cristo Rey!”, se oyen en los videos de la actividad compartidos a través de chats y redes sociales de la parroquia.

“En las misas que hemos estado transmitiendo yo les prometí (a los fieles) que les iba a llevar al Señor a las calles, que iba a pasar por sus casas”, dijo el Padre Jesús Alejandro Ramos Cantú, en entrevista.

“No quise romper mi promesa y me salí del horario establecido, porque yo esperaba terminar para las 6 (de la tarde). Ya cuando era medianoche, pensé que la gente iba a estar dormida, pero estaba en sus cocheras, en sus puertas, ventanas, esperando la presencia del Señor”.

El recorrido se realizó en medio de la emergencia sanitaria por el Covid-19 que llevó a la Arquidiócesis a suspender las misas con la presencia de fieles. La Iglesia católica local invitó a los creyentes a colocar palmas en las puertas de sus hogares este Domingo de Ramos.

“Sabemos que (ese día) es la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén y quisimos hacer ese detalle: La entrada triunfal de Jesucristo en San Juan Pablo. Lo que me impresionó fue que hay colonias que son privadas, y piden la identificación para entrar, pero al momento de llegar sólo nos abrieron la pluma.

“La reacción fue increíble. Vi tanto amor, tanto fervor, por nuestro Señor Jesucristo”, indicó el Padre.

“La gente gritaba como si llegara un artista. Unos hacían sus oraciones, se hincaban frente a la custodia, lloraban de la emoción”.

Ramos Cantú comentó que hace unas semanas sacerdotes de otras parroquias también llevaron al Santísimo expuesto por las calles. Se trata de una manera de acercar a los fieles a la espiritualidad en estos días santos.

Para la fe católica, en la hostia está presente el cuerpo de Cristo.