GUADALAJARA, Jalisco.- Cuando se habla de horror es imposible no mencionar a Guillermo del Toro, representante mexicano de lo macabro. Y su nombre y obra cobran fuerza cuando se cerca el Halloween, debido a la cercanía del tapatío con los monstruos.
Si bien el trabajo de Del Toro no encaja en el estereotipo del “slasher” o el suspenso que busca sacar sustos a los espectadores, la mística de su creación tiene influencias en clásicos del terror como el Monstruo de la Laguna Negra, Frankenstein, entre otros.
Pese a todo ello, Del Toro no suele celebrar el Halloween como una fiesta en particular, sino que mezcla la tradición anglosajona con el Día de Muertos, en especial con el Día de Todos los Santos.
“Tristemente, el Día de Todos los Santos ha ido perdiendo fuerza y se ha mezclado con el Halloween en México. Extraño poder mostrarle a mis hijas lo que es ir a rendir tributo a una tumba y llevar ofrendas, pasando un día completo en el panteón”, dijo al diario Los Ángeles Times, en 2010.
Sin embargo, los filmes del tapatío han englobado una serie de aspectos que se suelen asociar con la celebración del Halloween. Los demonios, como con Hellboy; los vampiros con Blade II y los fantasmas con El Espinazo del Diablo y La Cumbre Escarlata. Con todos ellos se ha vuelto un referente obligado para quienes buscan un maratón para el Día de Brujas.
El año pasado, Del Toro celebró Halloween con su producción Historias de Miedo para Contar en la Oscuridad, filme que sí se acerca a los estándares del terror más hollywoodenses, con criaturas sobrenaturales, suspenso y saltos de miedo en cada vuelta de escena. (Staff/Agencia Reforma)