A 18 meses, el COVID se ha convertido ya en el evento catastrófico número uno para las aseguradoras en México ante la siniestralidad de vida y los gastos médicos mayores que les representa con alrededor de 100 millones de dólares al mes que implica el aumento de gastos, así lo estableció el presidente de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas en la entidad, José Refugio Náñez Rodríguez.

El representante de AMASFAC indicó que de acuerdo con el último reporte de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, la pandemia del COVID-19 se posicionó en el primer lugar de eventos catastróficos que han atendido las aseguradoras en el país con 2 mil 495 millones de dólares erogados hasta el momento, desplazando a la catástrofe que representó el huracán Wilma ocurrido en 2005 con 2 mil 400 millones de dólares y al sismo de 2017 con 1,300 millones.

Destacó que en México la industria de los seguros protege la salud de 11.3 millones de personas. En cuanto a la cobertura de Gastos Médicos han atendido 42 mil 537 casos en el país por un monto de 21 mil 266 millones de pesos con un monto promedio de casi 500 mil pesos y el caso de mayor monto pagado asciende a 40 millones a nivel nacional.

En materia de Seguros de Vida dijo que a nivel nacional se han atendido 122 mil 888 casos, los cuales han podido conservar su estabilidad financiera y a cuyas familias han pagado un monto de 28 mil 783.1 millones de pesos y el promedio de pago a cada una asciende a 234 mil pesos, siendo el caso de mayor monto pagado hasta el momento por 68 millones de pesos.

Resaltó que la industria de seguros ha demostrado su solidez ante la pandemia al ser el tercer inversionista institucional más importante del país con 1.43 billones de pesos en inversiones, lo que representa el 5.4% del Producto Interno Bruto.

Estableció que también las aseguradoras de México han apoyado en la emergencia sanitaria al sector público de salud con la entrega de kits de protección para médicos, enfermeras, paramédicos y voluntarios a nivel nacional, comidas para el personal médico, insumos médicos tales como monitores, oxímetros de pulso, electrocardiógrafos, ventiladores mecánicos, desfibriladores automáticos y camillas de urgencias.