Jesús Eduardo Martín Jáuregui

(LOS INQUILINOS DEL MORELOS SE MUDARON.- Como voz que clama en el desierto desde hace tiempo he señalado las personas que son inquilinos de Catedral y el Teatro Morelos sin que ninguna autoridad tome providencias. Allí pernoctan, allí comen, allí defecan. Recientemente algunos se mudaron a la entrada de la Presidencia Municipal y a las bancas de la Plaza, y más recientemente uno se instaló en la adefésica “A” que la Presidencia puso en la exedra. Allí guarda sus pertenencias y allí prácticamente vive. A lo mejor lo considera atractivo turístico.)

Moisés ben Maimón, Maimónides,  judío sefardí uno de los mayores estudiosos de la Torá en época medieval, ejerció de médico, filósofo, astrónomo y rabino en al-Ándalus, Marruecos y Egipto. Su obra más significativa “Guía de Perplejos” está dirigida a estudiantes aventajados de la Torah interesados en lograr convertirse en Jajam, erudito que logra una visión propia. Maimónides dedicó la obra a su discípulo Joseph ben Judah, considerando que había avanzado lo suficiente para una exposición de las ideas esotéricas de los libros de los profetas, comenzó a entregarle “pistas” para la exposición de algunos temas. Su discípulo luego le pidió explicaciones para tratar temas metafísicos, e interpretar el sistema y el método del Kalam. Entonces, Maimónides compuso la Guía de los Perplejos.

La referencia es obvia y también lo es, desde luego, el título de este articulejo. El desconcierto, descontrol, inquietud, perplejidad, en este México del 4-teísmo, en que un “movimiento” político se ha elevado al grado de una creencia religiosa, con sumo pontífice, sagrada inquisición, inquisidores, autos de fe sumarísimos, y una turbamulta de fanáticos seguidores dispuestos a subir a la hoguera a los relapsos, apóstatas, herejes y demás especímenes que se aparten de la Palabra, difundida ampliamente por el Tlatoani en su ritual matinal de catequesis.

Uno, aprendiz de agnóstico político, contempla las señales sin entender plenamente ni su significado ni su sentido, percibe la crispación y la bifurcación en dos bandos que cada vez se separan más: los esperanzados (no en balde decía Nietzsche que la esperanza era el peor de los males porque prolongaba el tormento del hombre) y los desesperanzados que interpretan los signos ominosos del régimen como los pródromos de un apocalipsis. Ante este panorama, uno que confió en que los años habrían traído serenidad y sabiduría al Tlatoani, se encuentra con pavor en el andar en esta selva obscura, que la demencia senil se ha anticipado y que el Guía se encuentra más desorientado, desquiciado y perplejo que su grey que, gregaria al fin, congruente con su naturaleza camina al precipicio con la mansedumbre de la oveja que en manada es conducida al matadero.

¿Cómo interpretar que el presidente de una república festine la resolución que desconoce por un legalismo cuestionable el registro de un grupo político que agrupa de entrada más de un cuarto de millón de personas simpatizantes? Un republicano de verdad, tendría que lamentar que en el escenario político se redujeran los participantes y las corrientes, lo que podría conducir a los terribles escenarios paródicos de democracia, como el de EE.UU. en que se puede elegir entre el malo y el peor de una misma ideología, distintos solo por leves matices, o el de las “democracias nacionalistas” como Cuba o Venezuela dictaduras disfrazadas.

¿Cómo entender que el máximo órgano administrativo desconozca como medio de dar donativos a una agrupación política, al mismo instrumento que en las operaciones comerciales es utilizado por multitud de cadenas y que tiene reconocimiento pleno en las transacciones bancarias y bursátiles porque dan certeza, confianza y posibilidad de identificar y dar seguimiento a las transacciones y a los que en ellas intervienen? Utilizadas por cadenas comerciales, empresas, instituciones, etc., como forma de pago o instrumento para otorgar prestaciones cuantificables y verificables a sus trabajadores.

¿Cómo creer que el Presidente de la Suprema Cohorte haya desairado la invitación presidencial para acudir a la presentación de su mensaje con motivo de su segundo informe de gobierno, por su “arrogante independencia”, cuando no fue capaz de negarse a participar en un grupo organizado por el Ejecutivo para investigar la comisión de actos posiblemente violatorios de la legalidad y los derechos fundamentales, a sabiendas que estaría faltando a su más elemental responsabilidad, inmiscuyéndose en las tareas de otros poderes?

¿Cómo confiar en un Poder Judicial que permanece callado ante la delincuencial y demencial conducta del presidente de “amenazar” en una de sus catequesis matinales a un juez si no actuaba de tal o cual forma? Ya en alguno de estos rituales el presidente había difamado al ministro José Ramón Cosío y, desde luego no había pasado nada, después había señalado en diversas ocasiones de manera general la “corrupción”, según él, imperante en el personal judicial, federal o de los estados. Pongámonos por un momento en los zapatos del juez al que todo un presidente de la república, amenazó, en cadena nacional de someterlo a un procedimiento inquisitorio si no actuaba de una determinada manera. ¿Y los ministros? ¿Y los magistrados? ¿Y los jueces? Callados.

¿Cómo comprender que lo que más preocupa al presidente de la toma de una de las múltiples instalaciones de la CNDH, por un grupo de manifestantes como protesta por la indolencia, apatía e inacción de la Sra. Piedra, presidenta espuria de la Comisión, ante las desapariciones y feminicidios sea que le pintaron bigotes a la efigie de Indalecio Madero en uno de los cuadros que presidía un salón de esas instalaciones?

Mientras el país se le deshace, el presidente sigue con sus prédicas y sus fieles festejan sus ocurrencias y  milagros. ¡El apogeo del 4-teísmo¡

¿?

(MÁS NOTARIOS.- Desde el mes de enero del presente, la Dirección del Registro Público de la Propiedad está colapsada, por razones computacionales primero y luego de higiene, ha reducido considerablemente sus actividades. La pandemia ha colapsado la vida económica reduciendo significativamente las transacciones. El criterio poblacional no es el mejor para determinar el número de notarios. A despecho de ello y con la complacencia, supongo, de la representación notarial el ejecutivo designó dos nuevos notarios. ¡Bienvenidos!)

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