Juan Carlos Jiménez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- El efecto Gignac sigue cruzando fronteras y su legado como Tigre ya es mundial.
André-Pierre Gignac volvió a ser ese goleador que aparece en los momentos difíciles y con un doblete puso a los Tigres en la Semifinal del Mundial de Clubes, donde enfrentarán al Palmeiras. El francés reapareció cuando más se le necesitaba, para levantar a unos Tigres que comenzaron perdiendo con el Ulsan de Corea del Sur.
En un tiro de esquina, Kim Kee-Hee adelantó al Ulsan, gol en táctica fija que congeló a los Tigres. Los felinos empataron con la misma fórmula asiática, de un centro a primer poste, Diego Reyes prolongó hacia la aparición del “indestructible” Gignac, como lo nombró ayer el diario francés L’Equipe. Cuando terminaba el primer tiempo, una mano de Kee-Hee provocó un penal, que Gignac cambió por gol para el 2-1 definitivo.
Gignac volvió a aparecer como lo hizo en las últimas dos Finales que han jugado los Tigres; la de Concacaf contra Los Ángeles, en donde anotó el gol del título, y de Liga en 2019 contra León. Con Tigres, Gignac llegó a 17 goles en competencias internacionales, conseguidos en 32 juegos. Por si fuera poco, Gignac marcó ayer el gol 400 en la historia del Mundial de Clubes.
Ese es “¡Monsieur!” Gignac.