Goza Germán Sánchez su paternidad

Citlalli Medina 
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Germán Sánchez ha triunfado a nivel mundial desde la plataforma y ahora es su hijo Fernando Gleb quien sostiene los sueños y la motivación del doble medallista olímpico.
Ahora, esos deseos del clavadista no se traducen específicamente en que su pequeño de 9 meses lo vea con más preseas colgadas al pecho, sino cada día ser una mejor persona.
“La motivación va más allá de una medalla. Tener un hijo me motiva cada día a ser una mejor persona, que cuando mi hijo crezca esté orgulloso de mí y no porque haya ganado una medalla olímpica o haya sido campeón del mundo, sino como persona. Yo estoy muy orgulloso de mi papá, de mi mamá, y de lo que me han enseñado. Yo nunca me he puesto a pensar qué han ganado o hecho mis papás. Lo más importante es que han dado su vida por nosotros sus hijos y yo quiero eso”, contó Sánchez a Grupo REFORMA, quien desea estar presente en el camino de su hijo, como sus padres lo acompañaron en el suyo.
“Que cuando mi hijo necesite un amigo, un consejo, poder estar ahí yo con él. Que si mi hijo escoge un deporte y tengo que levantarme a las 6 de la mañana para irlo a llevar entrenar, poder hacerlo. Básicamente es mi motivación más grande, que cuando yo ya esté viejito, mi hijo pueda expresarse bien de mí”, agregó.
El “Duva” recuerda que entre broma y broma, sus amigos le aconsejaron que durmiera mucho y ahora que es papá entiende a que se referían.
Ahora, el tiempo de confinamiento y entrenar en casa ha sido un puente importante para que Germán disfrute con mayor cercanía el crecimiento de Fernando.
“A veces estoy entrenando o haciendo pesas y lo volteo a ver y me da una sonrisa, o pega un grito o una carcajada, y no tengo las palabras correctas, pero eso me hace sentir feliz, pleno, en ese momento.
“Un día de repente vi a mi hijo muy grande y prácticamente desde que nació a marzo, lógico que sí lo veía, pero por lo mismo de los entrenamientos, me decía a mí mismo que me perdí de una parte del proceso, de decir: ¿cuándo creció tanto? Si era tan chiquito en las primeras semanas, cómo pasó rápido el tiempo. Ahora estando en casa le pongo más atención a esos detalles, ahora ya puedo pasar más tiempo con él sin pendientes de salir a entrenar o cosas así. Yo agradezco todo eso”, relató Sánchez.
El tapatío, medallista de plata en sincronizados con Iván García en Londres 2012 y en individual en Río 2016, buscará asistir el próximo año a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Con nombre de clavadista
Germán Sánchez acepta que elegir el nombre de un hijo no fue tarea fácil.
“Cada quién escogió un nombre. Lizeth el de Fernando y yo Gleb, por uno de mis clavadistas favoritos: Gleb Galperin, lo admiraba y se me quedó muy grabado que cuando crecí yo decía: cuando tenga un hijo quiero que así se llame así.
“Después me di cuenta que su significado era: ‘Heredero de Dios’ y más me gustó, que mi hijo sepa el significado de su nombre y que sienta ese cobijo de Dios”, mencionó el doble medallista de plata en JO.
Galperin fue campeón mundial en Melbourne 2007 en la plataforma, además de lograr dos bronces en Beijing 2008, tanto en individual como en sincronizados.

Su hijo, su mejor terapia
El “Duva” vivió momentos complicados en 2019 al sufrir una grave lesión por ruptura del tendón de Aquiles durante un entrenamiento, que requirió de intervención quirúrgica y lo privó de competir en los JP de Lima.
“Mi hijo me llegó en un gran momento. Para mí fue como una gran terapia porque en ese momento tenía lo de mi lesión y como que dejé de pensar en eso y me ilusionaba mucho el que fuera a nacer mi hijo, lo que iba a hacer con él, y me ayudó para llevar los entrenamientos tranquilo y sin tanta presión”, reveló Sánchez.