Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Los militares intensifican la represión contra políticos y manifestantes en Sudán… (elpais.com).

Comentario:

Una historia repetida: los militares apresan a los líderes civiles y se autonombran gobierno. Lo que hay de diferente, tal vez, en Sudán, es que los militares ya eran parte del gobierno. Desde 2019, fecha en que cayó el ex dictador Omar al Bashir, existía un Concilio Soberano como órgano de gobierno, del cual eran parte los militares junto con un grupo de civiles. El Concilio tenía como misión restaurar la democracia en el país africano. ¿Qué pasó?

Sucede en las mejores familias. Cuando dos partes gobiernan por igual, surgen diferencias inevitables y conflictos. En este caso los militares buscaban más concesiones y algunos cambios en el gabinete que los civiles no deseaban otorgar. El punto es que los militares, poseedores de la fuerza de las armas, decidieron apresar al primer ministro, entre otros líderes, y tomar el gobierno.

Dicen que su meta es aún la transición a la democracia y que existirán elecciones en el 2023, pero evidentemente no son modos. Para eso están las mesas de negociaciones. En principio el pueblo no cree en las buenas intenciones del ejército. La gente ha salido a las calles a reclamar la democracia y, de paso, mejores condiciones económicas y más provisión de alimentos y combustibles. Sudán es de los países africanos con más necesidades.

Ya han existido muertes por la represión de manifestantes y, como historia que se repite, las muertes generan nuevas protestas, lo que aumenta las represiones. Es algo muy visto.

La comunidad internacional condenó el golpe de estado. La Unión Africana, de la cual Sudán es parte, condenó fuertemente la toma de poder y suspendió la participación de Sudán en todas sus actividades. La ONU expresó preocupación por la repetición de los golpes de estado y llama a los afiliados a tomar cartas en el asunto. Estados Unidos logró comunicarse con el primer ministro depuesto y le expresó su preocupación.

Los únicos que no han condenado abiertamente el golpe son Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia. Son los que, al parecer, podrían apoyar a los militares, aunque será difícil que lo hagan abiertamente por ir en contra de la opinión generalizada de condena a las tomas de poder unilaterales.

Al parecer el pueblo sudanés no se quedará en su casa aceptando la situación. Existen paros escalonados, los médicos se niegan a trabajar salvo en emergencias, los bancos están cerrados, el Internet caído y las marchas incrementarán en número. Este golpe de estado no derrocó a un dictador, sino a un Concilio que buscaba la democracia. Es un error la actuación de los generales y tendrán seguramente que dar marcha atrás.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com.