Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Mientras Occidente ha condenado con dureza la asonada, Pekín, principal socio comercial de la antigua Birmania, se ha limitado a pedir estabilidad… (elpais.com).

Comentario:

El video de una instructora haciendo ejercicios con música en una calle de Rangoon dio la vuelta al mundo. No por la belleza de la participante, sin negar que la tenía, ni por la originalidad de los movimientos, sin negar que eran novedosos, sino porque a sus espaldas se observaron vehículos blindados del ejército que se dirigían a realizar un golpe de estado. Un momento histórico en Myanmar, antes conocido como Birmania. ¿Qué está ocurriendo allá?

Myanmar es un país donde el ejército gobernó en forma dictatorial desde 1962 hasta 2011. Y en los recientes diez años que tuvo elecciones democráticas, el ejército tenía apartados una cuarta parte de los asientos en el congreso. La líder del partido gobernante en los últimos diez años, Aung San Suu Kyi, se convirtió en una celebridad al ser la principal promotora de la democracia en 2011 luego de pasar 15 años en prisión.

Aunque no era la presidenta en funciones, Suu Kyi era considerada como la líder del país y fue detenida el primero de febrero sin saberse mucho, hasta el momento de escribir este comentario, de su paradero, al igual que el presidente Win Myint. ¿Cuál fue la causa del golpe de estado? ¿Por qué los militares retomaron el poder luego de 10 años? No está claro.

Los militares al parecer alegaron que, en las últimas elecciones, en las cuales volvió a ganar el partido de Suu Kyi, existió fraude. Difícilmente los militares proveerán pruebas del fraude, ¿quién se va a atrever a pedírselas? Y el motivo por la detención de Suu Kyi fue que se le encontró equipo de comunicación ilegal en su domicilio: ¡Un Walkie Talkie! Al parecer no se producen en el país y Suu Kyi no tenía permiso de importación. El motivo de la detención del presidente también fue de risa: participar en un desfile de autos haciendo campaña en plena pandemia.

De inmediato la comunidad internacional levantó la voz contra la situación. El G7 pidió una restitución a la democracia así como la mayoría de los países. México, en su papel de miembro temporal del Consejo de Seguridad de la ONU, abogó por una solución pacífica. ¿Para qué quiere México un asiento en el Consejo de Seguridad si no es capaz de condenar un golpe de estado, así con todas sus letras?

Sólo China se opuso y con el poder de veto que tiene en la ONU, inhibe cualquier acción enérgica contra los militares que se hicieron con el poder. Lo único que pide China es estabilidad. Si el ejército la provee en Myanmar, por China está bien. La democracia es algo secundario. Es claro que los militares deseaban el poder y estaban buscando mayor participación en el gobierno aliándose con la oposición. El partido de Suu Kyi ganó y el ejército no quiso esperar más. Si tiene las armas, ¿por qué buscar votos? Esperemos que el ejemplo no se traslade a otros países.

 

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com