Saúl Alejandro Flores

Gobernanza y regulación de los servicios públicos de agua. Visión por adoptar
Estimados lectores, en las entregas anteriores he abordado la problemática actual y la que se avizora, pero ahora resta el definir cómo actuar y qué implementar, lo he reiterado como las acciones que deben ejecutar las entidades federativas y municipios ante este escenario con la actual administración federal. Los paradigmas actuales de la gestión del agua, ante los grandes problemas del agotamiento y deterioro de los recursos hídricos, proponen nuevos modelos de manejo que se relacionan precisamente con el concepto de gobernanza, uno de los nuevos modelos de gestión pública. Esto implica cambiar los modelos actuales de planificación hídrica basados en la oferta y el desarrollo tecnológico, por modelos apropiados de manejo frente a los cambios globales, los conflictos sociales y las instituciones. El reto se debe centrar en analizar con qué valores y normas se debe gestionar el agua, planteando las diferencias de su distribución como un bien económico o un bien común en términos de desarrollo sustentable.
La planeación hídrica estatal y municipal debe considerar que una adecuada planeación en materia de agua asegure que se le considere como un recurso finito, vulnerable e indispensable para la vida y un insumo imprescindible en numerosos procesos productivos, además de que se tengan estos preceptos: a) El agua es un recurso único -con distintas fases (atmosférica, superficial y subterránea)- y móvil; b) La gestión de sus distintas fases debe realizarse en forma conjunta; c) El agua es un recurso de ocurrencia variable tanto espacial como temporalmente; d) El agua se desplaza dentro del estado y la región de acuerdo a las características geológicas y geográficas de sus superficies. Dado que el movimiento de las aguas responde a leyes físicas y no reconoce fronteras político-administrativas, las cuencas hidrográficas y los acuíferos -dentro de una misma jurisdicción o en diferentes jurisdicciones- constituyen la unidad territorial más apta para la planificación y gestión de los recursos hídricos (la asignación de recursos hídricos se facilita); e) El agua tiene usos múltiples. El consumo humano básico y la sostenibilidad ambiental son prioritarias; f) El agua es un recurso compartido por dos o más jurisdicciones políticas; g) Las múltiples actividades que se desarrollan en un territorio afectan sus recursos hídricos (vinculación tierra y agua); h) El agua se transforma en un factor de riesgo (excedencia, escasez hídrica, contaminación y fallas en la infraestructura); i) La equidad, la participación efectiva, la comunicación, el conocimiento, la transparencia y especialmente la capacidad de respuesta a las necesidades humanas que se planteen. Descentralización de funciones. Construcción de consensos y el manejo de conflictos; y j) Combinación de acciones estructurales y no estructurales.
Para tal motivo, se ha optado por sustentar parte de su reestructuración empleando una política con base en la gobernanza del agua. Se debe entender por gobernanza al conjunto de instituciones y procesos -formales e informales, públicas o privadas, nacionales o internacionales, globales o multilaterales- por medio de las cuales la acción social subsidiaria ejecuta o contribuye en parte de las actividades previamente reservadas para el gobierno (e incluso para el Estado). Es decir es una manera de gobernar (e incluso de legislar y juzgar), abarca la relación entre una sociedad organizada y su gobierno. La gobernanza del agua determina quién, cómo y cuándo se obtiene acceso a los recursos hídricos; en particular, esclarece el papel y las responsabilidades del gobierno, la sociedad civil y el sector privado en relación con los derechos de uso, los recursos hídricos, la administración de los mismos y la provisión de los servicios públicos relacionados con ellos.
La gobernanza aplicada a los recursos hídricos requiere la capacidad de: a) diseñar políticas públicas socialmente aceptables que fortalezcan el aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos, y b) instrumentarlas de manera efectiva mediante instituciones relevantes. La noción de gobernanza, aplicada al manejo de los recursos hídricos, debe incluir la capacidad de un sistema social para movilizar las energías de manera coherente con el fin de alcanzar un desarrollo regional sostenido mediante el aprovechamiento racional de los recursos naturales, en particular el agua para este caso. Capacidad de diseñar e instrumentar políticas ambientales adecuadas; lo que implica: a) Haber establecido un consenso social acerca de la conservación y uso de los recursos naturales, b) Contar con una institucionalidad coherente (instituciones, leyes, factores culturales, conocimiento y prácticas), y c) Tener un sistema de administración adecuado (basado en la participación y aceptación social, así como en el desarrollo de las capacidades).
Existen obstáculos que se deben contemplar para tener un proceso real de gobernanza del agua tales como: a) La creencia de que sólo con leyes, regulaciones e instituciones adecuadas se logrará una buena gobernanza del agua, con independencia de lo que suceda en el país, es bastante ingenua, b) Entender que la gobernanza del agua depende no sólo de las instituciones específicas que tienen el mandato para gobernar los recursos naturales, sino también del contexto gubernativo en el cual están inmersos los problemas ambientales; y c) Contar con políticas públicas sostenidas, que trasciendan varios periodos gubernativos.
A manera de síntesis, podrá decirse que se realiza una verdadera gobernanza del agua cuando: La asignación, uso y control de los recursos naturales del municipio o entidad federativa será gobernable cuando éste posea: a) Una autoridad neutra al más alto nivel, b) Un marco jurídico de los recursos naturales, que incluya todos los avances del conocimiento, así como la participación de la comunidad, de los políticos y de los técnicos, c) Capital humano idóneo y suficiente, d) Recursos financieros funcionales y apropiados, e) Información confiable, de libre circulación y transparente. Recuerden que estas acciones deben tender a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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