Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con esta serie de reflexiones sobre lo que se avizora en el sector agua en el ámbito federal, en donde algunos actores desconocen dicho sector optando por el discurso fácil y lugares comunes, desde quien condena la gobernanza por considerarla como la antesala de la privatización, lo cual sigue demostrando cómo la contaminación ideológica no permite mirar realidades y pensar que el agua puede ser gratuita y que es un asunto fácil. Por ello haré un repaso en uno de los apartados más cercanos a la gente como lo es el uso público urbano, pasemos entonces a la exposición breve que les comparto. La panorámica del denominado sector agua potable lo podemos enmarcar en la sustentabilidad del recurso hídrico, sostenibilidad del organismo operador y calidad del servicio que recibe el usuario básicamente.

En la baja eficiencia de los organismos operadores destaca la pérdida estimada del 35% en la red, es decir del agua extraída del pozo sólo llega el 65% a los domicilios o tomas, pero esa pérdida no sólo es del líquido, si no también económica, porque por esa agua se han pagado derechos de extracción y energía eléctrica, así como algunos otros componentes necesarios para que el agua que llega a la toma sea apta para el uso y consumo humano. Debe matizarse que ésta agua se pierde diariamente, pero además debo advertir que no se contabiliza la pérdida que se da en el interior de cada domicilio como parte de las fugas que se tienen y que se reflejan en la mayor parte de los recibos de agua y no se cobran, tras mecanismos clientelares que han ido permeando en la práctica. A continuación se describe un listado de las debilidades y deficiencias en los organismos operadores y en la prestación de los servicios, son los más comunes que se presentan y que coinciden en foros, análisis y documentos elaborados para el análisis. (Esta relación ya la aborde y expliqué semanas anteriores).

Debilidades y deficiencias de los organismos operadores de agua potable, alcantarillado y saneamiento. 1. Insuficiencia de recursos económicos. 2. Falta de continuidad de sus proyectos. 3. Ausencia de Planeación. 4. Ausencia de profesionalización y continuidad del personal y baja o nula experiencia de sus directivos. 5. Deficiencia en la gestión de funcionamiento y prestación de los servicios. 6. Ineficiencia en las gestiones de organización técnica, operativa y comercial. 7. Carencia de un marco regulatorio de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento. 8. Falta de claridad y ausencia metodológica en los esquemas de autorización de tarifas. 9. Endeudamiento excesivo por falta de liquidez o ser la proveedora de recursos al municipio (caja chica). 10. Ausencia de cultura de pago por parte de los usuarios, así como optar por tomas clandestinas. 11. Deficientes esquemas de cobranza y facturación. 12. Acciones y decisiones de políticos locales que determinan o impiden los programas operativos anuales, basados en intereses electorales. 13. Estructuras y niveles tarifarios que no reflejan los costos reales de operación para la prestación del servicio. 14. Ausencia de acompañamiento y tutoría por parte de la autoridad estatal. 15. Carencia en esquemas y mecanismos de gobernanza que permitan la transversalidad de los proyectos y acciones. 16. Leyes y reglamentos locales que omiten el fortalecimiento de los organismos operadores, así como de mecanismos y convenios de adhesión. 17. Falta de sensibilización o ignorancia del nivel gubernamental y de los titulares del poder ejecutivo estatal, respecto a la problemática y esencia de los servicios de agua y de los propios organismos operadores.

Básicamente los elementos enunciados son los que han impedido que se desarrollen servicios de calidad, propiciados desde la ausencia de voluntad política que respalde las decisiones factibles y ajenas a intereses electorales, por supuesto decisiones que cuenten con los estudios, análisis, sustento y experiencia de que se ha logrado éxito o avances. De ahí que los organismos operadores tampoco puedan afrontar los costos de producción, distribución y abastecimiento de todas las tomas domiciliarias. Aunado a la falta de parámetros de calidad y de costo de los servicios, así como la ausencia de una cultura de pago por parte de los usuarios y de cuidarla como un recurso escaso, que lo es. Desde una campaña electoral se envían mensajes equivocados a los electores y no se les informa de los pormenores de los servicios, en síntesis, se les miente con promesas de no cobro, y de que se tendrá el “servicio gratuito o casi gratuito”, distorsionando el contenido de la Constitución y su artículo 4, con el derecho humano al agua.

Es de suma importancia que se entienda que los servicios de agua prestados a través de un organismo operador, demandan una suma muy elevada de ingresos y recursos, al ser un organismo público descentralizado, que cuenta con personalidad jurídica y patrimonio propio, bajo el esquema planteado en la propia constitución federal, de ahí viene que estas “empresas públicas” deben operar con sus propios recursos que no proceden de los impuestos, esto es importante detallar, dependen del cobro de las tarifas.

En un país con brechas enormes, no se puede ofrecer un servicio gratuito, los servicios generan un cobro que se denomina conforme a la legislación como “pago de derechos”, no deja de ser público, pero lo relevante es que lo que ingrese por concepto de tarifas de agua se aplique exclusivamente a la mejoría del servicio. Tradicionalmente en México lo poco o mediano o mucho que se cobraba por tarifas de agua, tenía otro destino distinto a la mejoría del servicio, se les decía la “caja chica”, ese vicio y otro correspondiente a que no les dio el seguimiento hacia la adopción e implementación de tecnologías de eficiencia en el servicio, y ahí se tiene que ese rezago de décadas ha provocado la afectación del servicio, y Aguascalientes no es ajeno a ello, es parte de su propia historia en la prestación de los servicios basada en distorsiones de realidades, baja eficiencia, intereses electorales y ausencia por abordar con seriedad una problemática que afecta también a la larga las finanzas de un usuario, quien es la parte final de una cadena, pues debe ser el beneficiario de los servicios. Recuerden estimados lectores que son necesarias acciones que permitan que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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