La semana anterior, la actual administración federal, a través del secretario de Hacienda y Crédito Público, el doctor Ramírez de la O, presentó el paquete económico para el siguiente ejercicio fiscal. Con esto, además de ser requerimiento de ley, el gobierno busca asignar estratégicamente los escasos recursos económicos, en vías de lograr concretar sus objetivos y estimaciones de crecimiento y desarrollo.

Indaguemos un poco sobre las generalidades del mismo, para después poder interpretar las cuestiones positivas y negativas, así como sus repercusiones en los golpeados bolsillos de los mexicanos.

Los ingresos presupuestarios rondan los 7.1 billones de pesos. Cabe acentuar que, a pesar de que no se han creado nuevas cargas impositivas ni se ha puesto sobre la mesa una reforma tributaria, el gobierno espera que la recaudación de ISR e IVA aumente significativamente. Estos ingresos, sumados al techo de endeudamiento, equilibran los 8.3 billones destinados al gasto público.

De esta forma, observamos como alrededor de 1.2 billones de pesos, serán ingresos derivados de financiamientos. Esto no necesariamente representa una mala noticia, ya que un uso responsable de la deuda puede tener derivaciones positivas, pero contrasta con el constante discurso del presidente de que su gobierno funciona sin contratar un solo peso de deuda.

El monto de ingresos representa el más alto en toda la historia de nuestro país. Este monto representa un aumento de 9.9% real anual respecto al nivel aprobado para 2022. En cuanto al balance primario, se espera que el próximo año se rompan una seguidilla positiva con superávit primario de cuatro años, para registrar un déficit primario de 0.2% del Producto Interno Bruto.

Para el importante tema petrolero, se espera una producción diaria de un millón 872 barriles a un precio de 68.7 dólares por unidad. A pesar de que no se encuentra en funciones la nueva refinaría, por pésima decisión que sea la creación de la misma, los importantes montos destinados para aumentar la producción de la refinarías existentes, no se ven reflejados en un aumento en la producción de barriles diarios.

Las fundamentales económicas presentan una cierta coherencia con su desenvolvimiento actual. El tipo de cambio se proyecta en 20.6 pesos por dólar con una tasa de interés, nominal promedio, de 8.5 por ciento. Para finales del siguiente año, se espera que los niveles inflacionarios ya estén oscilando por el rango predeterminado por el banco central mexicano (3.2 %).

Toda esta mezcla de variables, concibe, según la propia SHCP, que la economía mexicana logrará un crecimiento económico que oscilará entre el 2.5 y 3%.

En términos generales, el paquete económico continúa una cierta tendencia con los presupuestos de años anteriores. Sin embargo, éste en particular sí peca de ser sumamente optimista ante las condiciones adversas en las cuales nos encontramos navegando.

Al igual que el año pasado, la Secretaría de Turismo, es la gran ganadora con un 111% más de recursos para este año. El gobierno apuesta fuerte para que la afluencia de viajeros ayude a repuntar la economía de nuestro país.

Al igual que años anteriores, continuamos observando cómo el Gobierno destina trasferencias directas a determinados sectores de la sociedad. Se argumenta que esto ayudará a mejorar los niveles de desigualdad en el país.

Sin embargo, el dar dinero a manos llenas, no soluciona el verdadero rezago social que existe en un país. ¿No es la crisis de Argentina, un claro ejemplo de esto? El crear condiciones favorables y que propicien la generación de empleos, para que así se eleve el bienestar de una sociedad, es el camino correcto.

Si bien es cierto que en anteriores gobiernos este avance fue escaso; una nueva trasformación en un aparato gubernamental debería tener como eje central esta idea, no tan sólo regalar recursos como agradecimiento de un determinado sufragio. El no darse cuenta de que esta ideología pega en los bolsillos de los mexicanos, sean cual sean éstos, es igual a pecar de irresponsable.

Ante este escueto esbozo de la estructura del paquete económico, la mayoría de los mercados financieros lo catalogaron como un presupuesto dentro de parámetros aceptables, aunque en otras variables fuera de órbita.

OVERTIME

Pareciera que el tope inflacionario llegó a su límite. Teniendo como dato más reciente el publicado por nuestro vecino del norte y principal socio comercial, el Índice de precios al consumidor registró un aumento en 8.3% interanual. A pesar de encontrarse por arriba del 8.1% esperado por los mercados, se sitúa por debajo del dato anterior (8.5%). Seguramente a partir de ahora, veremos cómo lentamente la inflación comienza a regresar a su cauce natural.

 @GmrMunoz