Finca en la calle Plateros No. 224
Por J. Jesús López García

A mediados de los años sesenta del siglo pasado se realizó en el Museo de las Artes Decorativas la exposición “Les annees 25”, una muestra retrospectiva sobre otra exposición llamada “Exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas”, en la misma ciudad París realizada en 1925 donde era la vanguardia de aquel entonces.
Derivado de la exposición retrospectiva de los años sesenta, se acuñó el término Art Déco a las corrientes de diseño y arte englobadas en la decoración de entre los años 20 hasta los 50 del siglo XX que seguían pautas y líneas de diseño similares, haciendo uso de la geometría y saliéndose de los moldes de la tradición clásica, proponiendo una estética contemporánea derivada de la línea recta y la repetición de patrones surgidos de la producción industrial.
De alguna manera la propuesta de esta tendencia era una visión más amable de una modernidad que tendía a la desnudez de ornamento, y que en los mismos años 20 del siglo pasado se estaba decantando por una “desornamentación” radical en una interpretación igualmente terminante del espíritu actual. En ese caso la modernidad propuesta por el Art Déco, era un concepto que seguía las pautas tradicionales del diseño y del arte pero envuelto en una imagen renovada para nada exenta de decoración; la propuesta del Movimiento Moderno por su parte, tendía al desprecio de la ornamentación y a una depuración de formas en aras de un planteamiento más espacial que decorativo.
El Art Déco fue bautizado años después de su surgimiento y apogeo a partir de una muestra pasada, lo que difiere del Movimiento Moderno donde el llamado Estilo Internacional fue nombrado a su vez en sus años más fuertes con base en una muestra de lo que era concebido como la arquitectura contemporánea que había de trascender hacia el futuro. Aún así el Art Déco fue una tendencia que define bien su momento: una fase de la cronología del siglo XX que cambió para siempre la historia de la humanidad, una etapa entre las dos guerras mundiales que trascendió a la Segunda para dar testimonio de la era nuclear, periodo en que el ser humano dejaba su entusiasmo por la modernidad ante el horror de luchas devastadoras pero al mismo tiempo, disfrutando de la abundancia de una industrialización cada vez más acelerada.
El Déco es un estilo que derrocha formas y que no esconde su gusto por el ornato y la composición exuberante. Su presencia en muchas partes del mundo, especialmente en Occidente, es parte de la imagen de múltiples ciudades, Miami es famoso por su distrito Déco, y los edificios Chrysler y Empire State, icónicos en la historia de los rascacielos, son de los más representativos de la ciudad de Nueva York.
En Aguascalientes el Art Déco tiene ejemplos sobresalientes en la avenida Madero con la que coincide en el tiempo de su consolidación, pero también en muchos otros enclaves del centro de la ciudad. Se usó en edificios de muchos géneros y tipos, como agencias de autos y funerarias, pero su diseño puede verse también en detalles aislados de albañilería, cantería y herrería en inmuebles pertenecientes a otros estilos.
En varias ocasiones encontramos el Déco en sitios inesperados, urbanísticamente al menos, situación que habla de la aceptación del público general de un estilo cuya propuesta moderna no rompe con el pasado sino que lo pone al día, como la finca ubicada en la calle Plateros No. 224, donde se aprecian los rasgos del estilo en las molduras laterales y que enmarcan al acceso, en las curvas definen al vano central en el cuerpo superior y en la herrería que aunque es posterior, obedece a las convenciones propias de esta codificación. El remate mixtilíneo del pretil es mas afín al neocolonial californiano y el volado del segundo piso y los balcones lo son al Movimiento Moderno, pero la casa puede ubicarse de manera casi total en el Déco local.