Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 19-Jul.- Pemex gasta millones de pesos en estrategias contra la ordeña, pero este delito continúa en ascenso.
En los últimos siete años, la empresa destinó 411 millones de pesos anuales para un software que detecta daños en ductos, sin embargo acumula pérdidas anuales por 20 mil millones de pesos debido al robo de combustible.
El sistema SCADA (Supervisión, Control y Adquisición de Datos) permite a Pemex detectar caídas de presión en su red nacional de ductos.
Datos públicos de la Gerencia de Medición, Calidad y Balances de la empresa, a cargo de Rodrigo García Mendivil, revelan que para la operación de este equipo se destinaron 2 mil 879 millones de pesos entre 2010 y 2017.
No obstante, el número de tomas clandestinas en ductos de la empresa se incrementaron en 894 por ciento al pasar de 691 en 2010 a 6 mil 873 tomas en 2016.
En su más reciente informe, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) criticó los supuestos beneficios del sistema SCADA.
“En 2016 el sistema no contribuyó a operar con mayor eficiencia y confiabilidad los 47 sistemas de transporte de ductos de hidrocarburos, principalmente 30 poliductos que transportan petrolíferos, en particular gasolinas y diesel, a fin de coadyuvar en el combate del mercado ilícito de combustibles”, reporta la auditoría.
Según la ASF, la Gerencia de Medición, Calidad y Balances de Pemex sostuvo que el SCADA no identifica ni disminuye las tomas clandestinas.
“Únicamente coadyuva con la identificación de los datos operativos de los sistemas de transporte, incluyendo bajas de presión, con lo que se disminuye el tiempo de atención de dichas bajas de presión, que pueden constituir, entre otras cosas, tomas clandestinas”, estableció el organismo.
Sin embargo, Pemex ha justificado ante Hacienda que SCADA representa “operar con mayor eficiencia y confiabilidad, contribuir a la mitigación de riesgos al personal, a la población y al medio ambiente, y coadyuvar al combate del mercado ilícito de combustibles”.