Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga.

Ante esas formidables tundas que recibió Adam Sandler por parte de la crítica (y al parecer de su propia fanaticada) por los vomitivos bodrios que presentó hace pocos años ya lejos de la pantalla grande pero bajo el cobijo de Netflix el comediante procura guarecerse en el drama con resultados ejemplares. Si bien ya hubo directores consagrados que apostaron por el como Paul Anderson en “Embriagado de Amor” (2002) o Noah Baumbach y “Los Meyerowitz: La Familia No Se Elige” –donde incluso alternó con Dustin Hoffman, Emma Thompson, Ben Stiller y Adam Drive, entre otros talentos- es hasta “Diamantes en Bruto” (2019)  de los hermanos Safdie que consolidó una presencia actoral nunca vista y que a parecer lo encarriló a la búsqueda de roles más mesurados donde ya no deba recurrir a su numerito del niño adulto con que se ganó fama y billetes hace años. “Garra”, su más reciente colaboración con el gigante del streaming, es la nueva apuesta al respecto y el resultado es un competente relato sobre redención y empeño que se apuntala en numerosos clichés del cine sobre veteranos en desgracia y un protegido que debe probarse a sí mismo para triunfar pero que aguanta el trote gracias a JeremiahZagar, quien se aleja de su labor documental para dirigir con soltura y determinación esta cinta que pretende ser una carta de amor al basquetbol profesional al punto que varios protagonistas actuales y de antaño de la NBA colaboraron frente y detrás de la pantalla.

Sandler se pone sin problemas en los desgastados tenis de Stanley Sugerman, otrora jugador y promesa de los 76 de Filadelfia que trunca su carrera después de un accidente automovilístico años atrás y que ahora se dedica a cazar talentos por todo el mundo bajo las órdenes de su amigo RexMerrick (Robert Duvall), dueño del equipo y que ahora le asegura un lugar como asistente de entrenador, el sueño de Sugerman. El destino querrá que su meta de nuevo se interrumpa cuando Merrick fallece y los 76 quedan al mando de su hijo Vince (Ben Foster), hombre arrogante y falto de empatía que relega de nuevo a Stanley a su labor como cazatalentos llevándolo a la frustración por no poder estar con su esposa (Queen Latifah) e hija más tiempo. En una de sus travesías se topará con Bo Cruz (Juancho Hernangómez), un jugador callejero que se desempeña como nadie en el baloncesto, por lo que Stabley se lo lleva a Filadelfia para tratar de convertirlo en figura de la NBA, topándose con varios obstáculos que incluyen su oscuro pasado, la falta de experiencia profesional de Bo y los demonios que éste carga.

“Garra” hace lo mismo que muchas otras películas sobre deporte, recargando el peso dramático en el vínculo entre mentor y discípulo mientras ellos averiguan uno sobre el otro y sobre sí mismos durante el viaje emocional y psicológico que atraviesan al tratar de llegar a una meta específica y el proceso logra cuajar gracias al evidente entusiasmo de Sandler por confeccionar un personaje creíble y natural mesurando su presencia cómica en aras de un dramatismo honesto mientras que Juancho Hernangómez, jugador profesional de la NBA, sólo permanece ahí reaccionando a los eventos sin que logre desplegar demasiado histrionismo, por lo que será el guion y sus detalles como la relación de Bo con su madre e hija o los encontrones con un agresivo aspirante a estrella de nombre Kermit (Anthony Edwards) lo que darán sabor a este relato convencional. La cinta quiere anotar tiros de tres puntos constantemente, pero nos contentamos con los ocasionales encestes que brinda.

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