Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con esta reflexión relacionada con la postura que guarda la autoridad federal en materia de agua y los legisladores afines al partido del que es caudillo el titular del ejecutivo. Transcribiré los párrafos y en seguida haré el comentario correspondiente, tal como fue en las dos entregas anteriores. Entonces, manos a la obra.

“La dificultad que se observa en las aguas subterráneas, es su falta de supervisión y vigilancia. Siempre han existido pozos clandestinos y otros autorizados que extraen más líquido del correspondiente a su permiso”.

Las dificultades que se tienen en las aguas subterráneas van más allá de su supervisión o vigilancia, eso se cierra en una visión celosamente fiscalizadora, el problema es la disponibilidad en cantidad y calidad del agua, ese es el mayor problema, ahora bien, para lograr un control sobre las extracciones que afecten la disponibilidad ahí entraría la vigilancia y su correspondiente supervisión. Recordarán ustedes queridos lectores que al iniciar con esta serie les referí que el clandestinaje también está presente en las descargas, contribuyendo con ello a que cada vez el daño se torne más irreversible.

Desde la fundación de las ciudades, localidades y rancherías en México la construcción de los denominados “pozos artesianos”, estuvo presente, y otros que en pleno siglo 20 fueron construidos incluso por autoridades, en un explosivo impulso por perforar y pretender satisfacer las necesidades del uso doméstico. Al igual está en el uso agrícola en el que ha predominado también el clandestinaje, es sabido que existen casos que en cuanto se retira el inspector, el agricultor quita el medidor y vuelve a disponer de agua sin medir. Ante esto se ha sugerido que esa práctica puede ser identificada con el consumo de energía eléctrica de quien tiene su concesión de agua, sea agricultor o industrial.

Vale la pena también recordar que la Conagua no cuenta con el personal suficiente con su medio centenar de inspectores, no puede atender a todo el país, de que vale reformar si se adolece de los esquemas que permitan operatividad y cada vez la Conagua es desmantelada, si no es porque se despiden a quienes tienen experiencia es porque los cuadros nuevos adolecen de conocimiento y práctica, y su único mérito es ser fieles a su partido o caudillo.

“Resulta urgente: Categorizar los acuíferos sobreexplotados de acuerdo con su volumen/explotación, así como, diseñar escenarios que permitan determinar la factibilidad de seguir explotándolos (estimar cuánta vida le queda por delante al acuífero si se mantiene la sobreexplotación). Los que se evalúen como críticos deberían ser protegidos mediante medidas extremas, no sólo pensar en sanciones (multas), sino también en la clausura de pozos. No obstante, para ello se debe dotar a la Conagua de facultades legales suficientes para que dichas Políticas Públicas sean realidad”.

Los acuíferos sobreexplotados están detectados, su grado de explotación adolece de actualización, las referencias son las publicaciones en el Diario Oficial de la Federación, que contemplan datos del pasado, de tres o cinco años, el esquema de validez es el que está erráticamente diseñado, se pudo adoptar e implementar tecnología que pudiera tener monitoreados a los acuíferos, la piezometría ha evolucionado. Además, como lo he mencionado desde el principio afecta la falta de personal consecuencia del desmantelamiento y el advenimiento de personal abundante en emociones y carente de experiencia.

Vale la pena agregar que se puede estimar cuánta vida le queda a un acuífero y determinar escenarios, existen programas de modelación dinámicos que ofrecen resultados actuales y futuros y mejor rendimiento que optar por la estadística o datos de un pasado que ya no retornará. ¿Entonces? Sólo queda que tomen en cuenta a los profesionales o grupos que saben y pueden ofrecer esos servicios.

Llama la atención que la propuesta menciona que necesitan facultades para clausurar pozos y detener esa explotación, ¿Saben lo que dicen? Conagua tiene más que facultades tiene competencia, es importante llamar a las cosas por su nombre, la competencia corresponde a los entes y las facultades a los funcionarios. No se hace por falta de personal como ya lo he insistido. Parece más bien que el pretexto es convertir a Conagua en esa ventanilla de recaudación, que ya lo es, pero convertirla en una serie de ventanillas para seguir captando dinero, olvidándose de la relevancia de la política hídrica. Continuamos la próxima semana, recuerden la importancia de emprender acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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