Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con los puntos que estuve compartiendo con ustedes respecto a la forma en que la administración federal respaldada por su mayoría de diputados afines considera cuál es la problemática de agua y sus respectivas soluciones, aquí el problema es el sesgo que se produce con la carga ideológica y unilateral de considerar como los malos al sector industrial o comercial. Pasemos ahora a la trascripción de lo dicho por la fracción parlamentaria de los diputados del partido en el poder y Conagua. Posterior a cada párrafo transcrito haré el comentario correspondiente.

DIAGNÓSTICO DE LA PROBLEMÁTICA NACIONAL

“Actualmente en el país existen 168 mil concesionarios de Servicios Industriales y Comerciales, de los cuales únicamente 30 mil cuentan con el Servicio de Medición, los otros 138 mil pagan en base al volumen concesionado, lo que no garantiza que el pago sea el correcto, pues se ha detectado que no declaran realmente el agua que utilizan en sus procesos”.

Con respecto a este párrafo la semana pasada comenté que esta apreciación es parcial que en síntesis en todos los usos se presenta el clandestinaje, y erradicarlo es fundamental, el clandestinaje no sólo está presente en el aprovechamiento y uso de agua, sino en las descargas de agua residual, la regularización o actualización de un padrón es importante, más aún cuando la capacidad de inspección apenas ronda el medio centenar a nivel nacional, realmente pretenden cobrar, ¿Pero quién lo hará?, pretenden convertirse en “ventanilla de cobro del SAT” uno más de sus cobradores. Además, vale la pena decir que para un país la recaudación es importante, pero la aplicación precisa que se destine en la mejora de servicios es mayor, Pero… hay otro tema prioritario, ¿Realmente para mejorar la política hídrica en el país se requiere que Conagua fortalezca su autoridad como fiscalizadora? Porque resulta que Conagua nunca se enfocó para lo que fue creada ser una autoridad reguladora de agua, y no una constructora ni recaudadora. ¿Volverán a recorrer el mismo camino errático?

“El país cuenta con 653 Acuíferos, de los cuales 205 carecen de disponibilidad (no se les debe extraer agua), 106 de ellos, actualmente están siendo sobreexplotados y todos se encuentran en 17 entidades federativas de las Zonas Centro y Norte de la República”.

Debo aclarar que estas cifras suelen estar desactualizadas, la práctica de recurrir a la estadística del pasado, es útil como antecedente pero los escenarios al momento o futuros son dramáticos, en los cinco, tres o dos años que son las fuentes que se difunden al momento de considerase oficiales y ser publicadas en el Diario Oficial de la Federación, en ese periodo de tiempo al actual el agua se ha agotado, su consumo no se ha congelado en el tiempo, además la contaminación avanza y los cuerpos de agua subterráneos principalmente, (porque esa agua no se ve) han sufrido un deterioro que puede estimarse irreversible. La premisa que sobresale en nuestro país, en donde el agua es poca, existe un porcentaje considerable de contaminación, y en donde abunda el agua, también la contaminación por infiltración de hidrocarburos e intromisión salina es alta. En conclusión, esta no es la ruta correcta.

“De los 106 sobreexplotados, destaca el dato de que 18 son acuíferos costeros con intrusión salina (Uno de ellos el Valle de La Paz)”. Y otros en Sonora, península de Yucatán, Tabasco principalmente, por lo tanto, esa agua no puede ser usada en la agricultura ni para el consumo humano, los cultivos se mueren, de ahí que entidades como Sonora y Baja California Sur, comenzaron desde hace algunos años con los proyectos de construir plantas desalinizadoras a través de la figura de las APP, Asociaciones Público Privadas, esquema que permite concretizar esos proyectos, pero que de repente no se sabe si se llegue a más cuando México cada día se convierte en un país que más que ser atractivo para invertir se visualiza como un riesgo. La intromisión de hidrocarburos es omitida en esta presentación de Conagua y diputados, porque de alguna manera golpea los megaproyectos de quien ahora ocupa la titularidad del ejecutivo. Pero insisto ésta es alta, por ello se demanda una política hídrica que entre el abanico de problemas en el sector agua destaca lo que mencioné líneas atrás: en donde aparentemente hay mucha agua hay altos niveles de contaminación, por lo tanto, no puede ser aprovechada, y en donde hay poca, la contaminación está presente y obliga a un plan emergente.

Continuaré con este tema y los restantes la próxima semana, no sin recordarles la importancia de emprender acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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