Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con esta reflexión relacionada con la postura que guarda la autoridad federal en materia de agua y los legisladores afines al titular del ejecutivo. Transcribiré los párrafos y en seguida haré el comentario correspondiente, tal como fue en las tres entregas anteriores. Así que continuemos.

La propuesta de la mayoría morenista en otro de sus párrafos menciona: “¿POR QUÉ SE DEBE REFORMAR LA LEY GENERAL DE AGUAS NACIONALES?” con cuatro puntos se pretende responder “1. Porque se debe fortalecer a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para que tenga mayores facultades de fiscalización, control y seguimiento de las concesiones otorgadas a las grandes empresas”. Como podrán constatar mis estimados lectores, las anteriores advertencias que he realizado en este espacio a lo largo de más de tres años, en el sentido, de que se piensa que la problemática de agua sería “recaudar”, darle fuerza a la Conagua como entidad recaudadora y no como “autoridad rectora del agua”, la estulticia de su visión se subraya en pensar que las grandes empresas son quienes evaden, su falta de experiencia en el sector agua y el fanatismo del resentimiento, desconoce que también en donde se otorgan asignaciones existen boquetes, tal como sucede con los casi 2,470 municipios y diversas entidades públicas que son ineficientes, no sólo en el suministro de agua, sino en sus descargas y en la ausencia de una política de saneamiento real. Si la reforma es para eso, mejor retrocedamos a la visión del siglo XIX, sería menos nociva.

“2. Porque se debe incorporar al Sistema de Administración Tributaria (SAT) a la legislación, para que todo adeudo, que por concepto de utilización y explotación de agua en que incurran las grandes empresas usufructuarias del vital líquido, se transforme en un crédito fiscal”. La visión cuadrada de que recaudando se logrará todo, están equivocados, lo que ha sido una voz aplaudida pero ignorada es la implementación de un sistema financiero del agua (desde principios de este siglo), no con esta visión recaudatoria, sino para generar mecanismos de financiamiento a un sector cada vez más golpeado. A propósito, la semana pasada atinadamente el Diputado secretario de la Comisión de Recursos Hidráulicos el Arq. Noel Mata Atilano en su intervención en tribuna lo dejó en claro en este Twitter: “En tres años que van de este gobierno el gasto de la @conagua_mx se ha desplomado un 25% para el #Presupuesto2022 es insuficiente para la operación y atención que brinda la comisión. Demos de beber a nuestra patria que está sedienta de orden y generosidad”. @arqnoelmata”.

“3. Porque la Comisión Nacional del Agua (Conagua) no cuenta con el personal suficiente para poder monitorear y determinar el aprovechamiento real que se hace del agua en el territorio nacional”. Para eso se demanda recaudar, también desde diversos foros como ANEAS desde 2004 que yo recuerde, se han propuesto diversos mecanismos de cooperación, pero el afán centralista lo ha impedido, el desmantelamiento de la Conagua tiene más de nueve años de haber iniciado, sin embargo, desde la propia Constitución existe el marco para implementar el monitoreo y no sólo del aprovechamiento sino hasta de las propias descargas. De algo debe servir el federalismo o ¿Ni siquiera eso sabe el gobierno federal? Sin embargo, sí continúa la esquizofrénica tendencia de la administración morenista es desmantelar todo, terminarán por volver inoperable los escasos márgenes aún existentes de posible cooperación.

“4. Porque se debe dar sustento legal a la creación del Fondo Nacional de Infraestructura Hidráulica”. La visión es inversa, la existencia de un fondo de infraestructura, no debe ser el eje, debe ser tan sólo un componente de lo que llevo años insistiendo en esta columna, que es la vertebración de un sistema financiero del agua, son diversos los componentes que no los cito por cuestión de espacio, además de que lo he desglosado en otras ocasiones en esta columna. De nada sirve un fondo o mecanismos si no hay claridad de cuál será la política hídrica nacional, la cual aún sigue en el limbo y amenaza con continuar en ese estado catatónico, lo importante es vertebrar una visión sistémica un Sistema Nacional del Agua. Podrán decir que se necesita dinero para solucionar la problemática, es cierto, pero parcialmente, porque de nada servirá recaudar, de nada servirá construir, si no se sabe el ¿Por qué? y ¿Para qué? Lamentablemente, esta administración federal tiene un concepto obsoleto del manejo financiero y de lo que debe ser una política hídrica. Primero debe ser esta política y luego sus componentes financieros, pero como no hay política hídrica, sólo revanchismos, el dinero hasta este momento tiene un destino seguro: recaudar para despilfarrar. Continuamos la próxima semana, recuerden la importancia de emprender acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

 

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