Mientras jugaba futbol en unos campos deportivos ubicados por la carretera federal No. 70 Aguascalientes- Villa Hidalgo, Jalisco, un hombre sufrió un infarto fulminante y aunque sus mismos compañeros lo trasladaron de inmediato a recibir atención médica en una camioneta, falleció en el trayecto.
El ahora occiso fue identificado como Raúl Gustavo, quien contaba con 49 años.
Fue el domingo poco antes de las 13:00 horas, cuando se reportó al C-4 Municipal que a bordo de una camioneta Chevrolet Tornado pick up, color blanco, con placas de circulación AAB-4726-B del estado de Aguascalientes, era trasladada una persona del sexo masculino que había sufrido un infarto mientras jugaba futbol.
El reporte indicaba que la camioneta se desplazaba por el Blvd. Adolfo Ruiz Cortines en sentido de poniente a oriente, por lo que se implementó un operativo y a la altura del Salón del Alba fue interceptada por patrullas de la Policía Preventiva del Destacamento “Pocitos” y de la Policía Vial, además de una ambulancia del ISSEA.
En la caja de la camioneta se encontraba inconsciente el señor Raúl Gustavo y al momento de ser revisado por los paramédicos, confirmaron que ya había muerto de un paro cardiaco.
De acuerdo a la versión del hijo de la víctima, el joven Eduardo, de 24 años, su papá se encontraba jugando un partido de futbol amateur en los campos que se ubican por la carretera a Villa Hidalgo, Jalisco.
Sin embargo, en determinado momento comenzó a quejarse de un color en el pecho, por lo que al presumir que estaba infartándose, lo subió a la caja de su camioneta Chevrolet Tornado y decidió trasladarlo a recibir atención médica.
Agregó que en el trayecto su progenitor quedó inconsciente, por lo que llamó a los servicios de emergencia para reportar lo ocurrido y pedir ayuda. Fue entonces en que le informaron que a la altura del Salón del Alba ya lo estaba esperando una ambulancia, aunque lamentablemente cuando llegó al punto señalado su papá ya había muerto.
Al lugar de los hechos arribaron agentes del Grupo Homicidios de la PME, personal de la Dirección de Investigación Pericial y el agente del Ministerio Público de Hospitales. Tras confirmarse que no se trataba de una muerte violenta, sino que fue por enfermedad, se dispuso que el médico familiar expidiera el certificado de defunción y la misma familia se hiciera cargo de los trámites funerarios.