A lo largo de las épocas la arquitectura se ha manifestado en tendencias y estilos que se aplican a determinados géneros constructivos, por ejemplo el barroco que fuese la codificación de un programa propagandístico de la contrarreforma católica para descalificar la austeridad luterana y calvinista, fue un estilo que aplicó de manera espectacular en templos y edificios religiosos en donde hubiese cortes menos adustas que la española, por ejemplo en Francia o Austria, el estilo también se aplicó a palacios y otras construcciones aristocráticas en clave alegre y elegante,y a ello se le denominó rococó.

En la actualidad el llamado deconstructivismo ha sido aplicado a centros culturales, museos y espacios de exhibición, su talante estridente y en apariencia caótico probablemente no sería de utilidad a la causa de hospitales o aeropuertos, a los que el estilo Internacional ha contemplado de la misma manera aséptica que ha atendido bancos, edificios de oficinas, entre otras codificaciones. Pareciese que hay una correspondencia entre la calidad y la cantidad de ornato o énfasis en el diseño más decorativo con la naturaleza práctica de una edificación: entre más utilitaria la arquitectura contemporánea, menos ornamental se concibe. Esto es parte del bagaje de la arquitectura Moderna donde el decorativismo era concebido como parte de un lenguaje caduco y decadente.

Sin embargo, a la par de esa concepción plástica moderna, rupturista y radical, proliferaron diversas maneras de acondicionar a la modernidad sin afán de educar al hombre actual en materia de ideologías estéticas, sino solamente acompañar su existencia con una modernidad más domesticada, menos ideologizada y al mismo tiempo aderezada por un ornato más actualizado.

El Art Déco fue una de esas respuestas más amables a la modernidad radical. Su decorativismo -el mismo nombre Déco aludía a esa condición- era una puesta al día de varios conceptos de la modernidad: a veces parecían surgidos del Arts and Crafts, en ocasiones del “Beaux Arts”, y otras de las mismas líneas del Movimiento Moderno, incluso del neoclasicismo, del barroco o hasta de formas propias de arquitecturas exóticas-para el ánimo occidental, como la arquitectura mesoamericana-. Era un nuevo eclecticismo que como los revivalismos del siglo XIX surgidos como reacción al rigor racionalista del neoclasicismo inmediato anterior.

El estilo Déco fue una especie de resistencia al racionalismo funcionalista del Movimiento Moderno -uno de cuyos mejores ejemplos en Aguascalientes es el edificio sede del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, Sección Número 2, diseñado por el Arq. Francisco M. Treviño (y no como erróneamente algunos se lo adjudican al maestro Refugio Reyes Rivas). A la parquedad de ese racionalismo, a la simplicidad de sus formas depuradas, el Art Déco propuso líneas decorativas modernizadas en sus elementos rectos, en su superposición de planos, en sus remates geometrizados, en sus texturas y en su simetría. Fue un estilo que ofreció una modernidad más amable, menos neutralizada, y por ello menos fría; no pretendió superar a estilos y tendencias pasados, como el Movimiento Moderno, ni buscó educar el gusto público y tal vez por ese tono acomodatino, el Art Déco se convirtió en una tendencia afín a todo tipo de género constructivo.

A diferencia del barroco, por ejemplo, no buscó la descalificación de un contrincante espiritual o intelectual; no trató de establecer un nuevo canon ni se empeñó en dar lecciones de lo que la estética moderna debía buscar. Es así como en Aguascalientes vemos rasgos Déco en edificios que van desde los años 30 hasta incluso la década de los 60 del siglo pasado -varios de los patrones de la herrería Déco local, se pueden advertir en construcciones más o menos recientes-, y su implementación puede apreciarse lo mismo en casas, que en establecimientos comerciales de todo tipo.

En la esquina de Av. Ferrocarril y calle Alamedapodemos admirar la Funeraria Héroe de Nacozari, en honor al maquinista ferrocarrilero Jesús García Corona. Posee un perfil bien definido que resalta una simetría apreciable en la esquina, su remate se manifiesta en líneas verticales que surgen detrás de una sucesión de planos superpuestos.

El inmueble se encuentra en buen estado de conservación por corresponder al tiempo en que el acero y el concreto empezaron a ser parte de la paleta constructiva local lo que otorgó a un edificio realizado en tabique, una mayor capacidad de conservación. Es bueno que la finca preserve su constitución Déco, pues es parte de un acervo que se ve amenazado por el desconocimiento y por estar no estar protegido. La responsabilidad actual correspondería al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en cuanto patrimonio artístico del siglo XX.

Y es mejor aún que edificios Déco como este, sobresaliente dentro de las características del estilo, sigan dando un servicio para el que fueron construidos pues el Art Déco es una tendencia amable para cualquier ocasión. Múltiples edificios Art Déco permanecen a la espera de ser conocidos y valorados, baste citar al Teatro Cinema –ex Cine París- en Juan de Montoro y a Aeroméxico en Madero.