Así como los ciudadanos tienen parte de responsabilidad en las acciones que permitan la reducción de contagios por COVID-19, es tiempo también que los servidores públicos reciban las sanciones que ameriten por “hacerse de la vista gorda” y permitan actividades que propician aglomeración de personas y por ende, riesgo latente ante la pandemia.

Así lo consideró Sergio Delfino Vargas, presidente de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México, quien resaltó que una vez publicado el Acuerdo por el que se expiden las medidas de seguridad en materia de salubridad general, para reducir la transmisión del virus SARS-CoV-2 en el estado, éste debe ser acatado por todos los ciudadanos.

El delito que se podría fincar a los empleados, en este caso municipales, que serán los encargados de ejercer la labor de vigilancia y que se cumpla el acuerdo de salubridad, podría ser el de ejercicio indebido del servicio público de acuerdo al artículo 169 fracción 12 del Código Penal del Estado, pues al no acatar la orden de un superior jerárquico sin caso fundado para ello, estarán faltando a la disposición.

Y es que como se ha demostrado ya, recientemente con una fiesta que fue anunciada y terminó realizándose de manera “clandestina” sin que personal de reglamentos “se diera cuenta” el pasado fin de semana, “de hacerse de la vista gorda y dejar que bares y centros de recreación sigan funcionando, estarán incurriendo en el ejercicio público indebido y hay sanción por ello”.

También se podría procesar por abuso de autoridad, de acuerdo al artículo 120 fracción primera del mismo Código Penal, esto al impedir la ejecución de una Ley, Decreto, Reglamento o resolución judicial mediante el uso de la fuerza pública; “al tener la autoridad y no ejercerla también pueden ser procesados servidores públicos, incluyendo los de Reglamentos o policías que no acaten las disposiciones del Acuerdo emitido y vigente a partir del lunes pasado”.

De manera que, tanto civiles y servidores públicos por igual deben cumplir con la disposición gubernamental local, de manera que si unos serán vigilados y sancionados por incumplimiento, también quienes tienen en sus manos hacer valer la orden, deben ser castigados si llegan a omitir su labor.