Kimi, Nico, así como Luna, Iron, Máximo entre otros más, son los nombres de algunos de los elementos que integran la Unidad Canina, perteneciente a la Policía Estatal. Están adiestrados para facilitar labores de búsqueda de personas, rescate y detección de explosivos, principalmente. El oficial Fidel Medina, quien trabaja con Luna, una perra de tres años de edad, se encarga además de valorar las condiciones físicas de los elementos caninos, los cuales en promedio tienen una vida laboral de siete años.
Luna, de pelaje café claro, es utilizada para intervenir en casos de amenazas en eventos multitudinarios. A pesar de ser un elemento noble, basta con que le den la orden para inmovilizar al agresor, y permitir así a los oficiales concretar el aseguramiento de la persona que altere el orden público, incluso ante la amenaza de que el delincuente pudiera emplear alguna arma blanca o agresión.
El oficial reconoció que trabajar con perros, le ha dejado una satisfacción personal, al comprobar la inteligencia y capacidad de los animales, quienes al final se vuelven una especie de compañero dentro de la corporación. La vida de un elemento canino al interior de la Policía Estatal, en promedio de siete años, sin embargo, dependiendo de las condiciones de salud, se han registrado casos donde los canes pueden alcanzar hasta nueve años de servicio.
Actualmente, la Unidad Canina de la Policía Estatal cuenta con 18 elementos en total, abarcando la presencia en los municipios del interior, además de disponer de dos de ellos en guardia para situaciones emergentes. Los oficiales instructores de los canes, trabajan de manera aleatoria con ellos, para que exista una relación que permita disponer de ellos en caso de ser necesario. Las razas de los elementos caninos, corresponden a pastor belga y pastor Alemán, principalmente.
“Definitivamente son parte del grupo como si se tratara de un elemento humano, te relacionas, te identificas con el animal y tenemos la misma encomienda de proteger. A esos canes sólo los podemos utilizar sin bozal cuando somos agredidos con arma blanca o con algún artefacto que ponga en riesgo la vida de los oficiales”, explicó.