El Poder Judicial del Estado emitió sentencias a un total de veintiún adolescentes entre doce y menos de dieciocho años durante el 2018, informó su presidenta Gabriela Espinosa Castorena.
Los casos tuvieron como origen denuncias y las respectivas indagatorias desarrolladas a través de diecisiete carpetas de investigación, integradas con elementos de prueba por los delitos de robo calificado, violación y homicidio, entre otros.
En entrevista colectiva, sostuvo que con la resolución de dichos casos, el Sistema de Justicia Penal para Adolescentes en el estado cierra el presente año sin tener ningún tipo de rezago.
Recordó que en materia de justicia para adolescentes, el Poder Judicial trabaja todavía con la estructura de los dos sistemas, el tradicional inquisitivo y el nuevo modelo de oralidad penal.
Ello, en razón de que hay expedientes que datan de años atrás, iniciados bajo el antiguo modelo y que en virtud de continuar en desarrollo no se han concluido, por lo que deben continuar su desahogo en el sistema con que se iniciaron.
Esto implica que se cuenta, para el sistema tradicional, con la actuación de un juez de preparación y otro juez especializado, tal como lo marca la ley que rige el sistema anterior y que se encamina a su extinción.
“Respecto del nuevo Sistema de Oralidad Penal, como todo se conoce, desahoga y resuelve a través de audiencias orales; solamente hay un juez que está atendiendo este tipo de asuntos y que por el momento es suficiente para el área”, agregó.
Cabe recordar que el objetivo del Sistema Oral Penal es que los adolescentes acusados de algún delito tengan acceso a juicio justo, en el que se respeten siempre sus derechos fundamentales.
Y que en caso de resultar responsables, asuman las consecuencias de sus actos a través de la educación y la reintegración social y familiar; este modelo garantista o de derecho penal mínimo, implica que los jóvenes deben ser conscientes del daño ocasionado.
“Además, tener la obligación de reparar ese daño a la víctima, pues habrán de responder por la comisión del delito, pero siendo sujetos a un trato especial y diferenciado por ser su situación emocional y cognitiva, distinta a la de los adultos”.