La dignidad tiene límites, lo que todo indica no conocen los dirigentes nacionales y locales del PRI, que no sólo son denostados por el Partido Acción Nacional (PAN) sino que aprovecha la actitud indolente del presidente del CEN priista, para de una vez por todas echarlo de la coalición que junto con el PRD integraron en las recientes elecciones que tuvieron lugar en seis estados y que tenían previsto mantener para defensa y propuesta de materia legislativa y todo lo que vaya presentándose en la vida pública del país.

Desde un principio la alianza encontró el rechazo en el ala dura, recriminando al jefe nacional Markito Cortés que uniera intereses con “esos”, pero para fines políticos y mediáticos él lo consideró necesario, sin embargo a la hora del balance únicamente se ganaron dos gubernaturas, de las seis que estuvieron en juego, lo que dio mayores bríos a los opositores y que hoy retoman exigiendo que se cancele el acuerdo.

A nivel local varias diputadas y diputados exigen que no sólo se revoque el compromiso con el PRI sino también con el PRD, considerando que el primero es “indigno” de estar a su lado y el otro de poco ha servido tenerlo como camarero, por lo que es preferible que ambos se vayan con su música a otra parte.

Cortés no se anima a dar ese paso ya que haciendo cuentas no le alcanza al PAN para ganar por si mismo el Estado de México y Coahuila, donde habrá elecciones de gobernador en 2023, por lo que está en una etapa de resistir los embates que le llegan desde varias flancos, a sabiendas que en un descuido podrían desbancarlo.

En lo que se refiere al PRI a nivel local genera una mezcla de malestar y desconfianza, en función que el anterior y actual dirigente estatal ha estado de vacaciones. No fueron nombrados por la militancia sino por “Alito”, por consiguiente lo representan a él y a sus intereses, pero no a los hombres y mujeres que tienen varios años de estar ajenos a lo que la cúpula decide.

Es tan poca labor en la vieja finca de López Mateos que luce desolada, lo único nuevo es la fotografía de la gobernadora electa que se localiza a la entrada, a quien le rinden veneración los que entran o salen del edificio, quienes no ocultan la esperanza de que los integre a su equipo de serviles.

El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, acusó al presidente del PRI, Alejandro Moreno, de incumplir los compromisos y no tener palabra: “La dirigencia del PRI rompió los compromisos que nos unían, faltó a su palabra. Bajo estas circunstancias, es mi deber político y moral, señalar que no es posible, ni deseable, continuar con esta alianza bajo los términos establecidos”, señaló el pasado 8 de septiembre.

Para reforzar su posición, el queretano estableció que el PAN “debe buscar una asociación que se nutra de dignidad, de decoro, valor y amor por México. Que defienda la justicia y nunca la impunidad. No debemos permitir que nos secuestren la incongruencia y el arribismo y lo impresentable de la política”.

En respuesta, “Alito” Moreno afirmó que “no pasa nada”, que todo está fríamente calculado (por él) y si hay una propuesta de su partido que no vaya de acuerdo con los otros que integran la coalición no significa que debe haber un rompimiento, por el contrario, tiene que fortalecerse la unión con miras a lo que se vivirá el año próximo y en 2024.

La postura de Kuri ha sido remachada aquí, principalmente por algunas legisladoras, que exigen no sólo eliminar al PRI de su vista, sino aprovechar para echar también al PRD, que durante varias elecciones sólo ha servido como dama de compañía ya que su aportación en votos es tan escasa que no haría mella alguna si se les cierra la puerta.

En estas condiciones, lo mínimo que deberían hacer ambas formaciones es juntar sus cachivaches e irse a rumiar su tristeza, tras haber sido lanzados de la casa azul que les permitía presumir que eran miembros de la realeza, cuando su único papel era ser lacayos.

TODO POR OPOSICIÓN

El planteamiento que hizo el diputado local Cuauhtémoc Escobedo para que el nombramiento de notario público se someta a un procedimiento “público y transparente”, podría ser la oportunidad para que también se reforme la ley y que todo el aspirante a ser parte del Congreso del Estado y de los Cabildos municipales salga de una análisis de aptitudes, conocimientos, capacidad y probidad.

El legislador presentó una iniciativa de reforma a los artículos 89 y 90 de la Ley del Notariado para el Estado y su propósito es que participen todos aquellos profesionales del derecho que quieran desempeñar esa función, para lo cual deben obtener una constancia que los confirme como “aspirantes”, de acuerdo con un previo examen de capacidades y conocimientos.

Mencionó lo que es sabido, que en apego a lo que dispone la ley el gobernador del Estado está facultado para otorgar el fíat de notario a quien él considere que debe recibirlo, por lo que plantea que debe reformarse la disposición y sea por un concurso de oposición, “efectuado de manera pública e imparcial”, lo que garantizaría que el servicio correspondiente “será prestado a la ciudadanía de manera eficiente”.

Para fortalecer su postura, el asociado de la franquicia del PRD dijo que en 1980 se promulgó en Aguascalientes la Ley del Notariado y hasta la fecha se mantiene el procedimiento, por lo que según él “es importante actualizar el marco normativo”. Lo que se pretende con esta propuesta, recalcó, es que “el notariado y su práctica sean ejercidos por profesionales que han desarrollado una carrera en esta materia, lo que propiciará ofrecer un servicio de mejor calidad”.

La preocupación de Escobedo por tener notarios con mayor capacidad de respuesta, lo que debe extenderse al medio político y obligar a los aspirantes a diputados y regidores a que se sometan a exámenes de conocimientos sobre el contenido de las constituciones federal y estatal y el conjunto de leyes y reglamentos que rigen la vida diaria de los aguascalentenses, además de demostrar su probidad.

Sería injusto generalizar, porque algunos sí cumplen su labor, pero varios de los que se ostentan como diputados y regidores sólo sirven para ocupar la curul y levantar la mano cuando les ordenan aprobar o rechazar una iniciativa o un punto de acuerdo. Lo que hacen es nadar de muertito y cobrar la beca quincenal que tiene asignada cada uno de los que integran el grupo.

El mejor ejemplo de lo anterior se vivió hace varias legislaturas con un diputado que hablaba lo mínimo, concretándose a llegar a la hora que los citaban y retirarse en cuanto se daba por terminada la reunión. Si alguno de los reporteros le pedía una declaración sobre lo tratado en la sesión se salía con peteneras, algo que aprendió muy bien en los tres años previos que estuvo como regidor en el cabildo capitalino, donde algunos de sus mismos correligionarios le decían el “mudo”.

Bajo ese orden es importante tomarle la palabra a Cuauhtémoc Escobedo y que además de los interesados en obtener un fíat de notario también se haga extensivo un examen general a los que pretendan ser diputados y regidores, con lo que se asegurará que desquiten la buena paga que reciben.

MARTES 13

Este martes es 13, un día de fatídico para los supersticiosos que prefieren no salir de casa ante el temor de que algo pueda ocurrirles. Rechazan cruzar la calle, una carretera, hacer un viaje en autobús o cualquier otro trámite. Analizan dar un paso dentro de la propia habitación, al suponer que podrían electrocutarse. El origen de esta leyenda se encuentra en la antigüedad, al asociarse el número 13 con todo tipo de males, la Biblia menciona en el capítulo 13 del Apocalipsis la venida de la Bestia del Anticristo y el número 13 significa la muerte. En la astrología de los caldeos, son 12 las casas y los signos del universo, por lo que un número más implica inestabilidad y desequilibrio, creencia que también registran los hindúes, que hablan de las 12 experiencias viales del ser humano, por consiguiente la décimo tercera experiencia supondría una gran alteración del individuo. Cómo olvidar que fueron 13 los comensales en la Última Cena, 12 discípulos y Jesucristo, después de la cual Jesús fue asesinado, por lo que quienes creen en la mala suerte no admiten que en una mesa estén trece personas.