El abrupto incremento en las tarifas aéreas hacia la Ciudad de México esta semana, es un fuerte golpe al turismo de negocios que es pilar de la actividad económica de la entidad, señaló el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Aguascalientes, Pedro Gutiérrez Romo.
Y es que tras los reportes ciudadanos en el sentido de que las tarifas del boletaje de Aeroméxico se duplicaron pasando de 4 mil 300 a 8 mil 600 pesos, apenas unas horas después de que Interjet dejó la plaza, las inconformidades no se hicieron esperar.
En ese sentido, el líder del organismo cúpula de la iniciativa privada en la entidad, consideró que, como toda actividad de mercado, la situación tenderá a ajustarse y pondrá cada pieza en su lugar, donde la oportunidad de fortalecerse se abre para modalidades alternas de transporte.
Al respecto, expuso que si Aeroméxico toma medidas drásticas aprovechando las ventajas que el mercado local le da de una alta demanda del servicio, aunado a la exclusividad de la ruta Aguascalientes-Ciudad de México en este momento, los consumidores tendrán que tomar por su parte las decisiones que mejor les convengan.
“Ahí es donde se abre el nicho de mercado para los servicios terrestres ejecutivos que tanto auge tuvieron hace algunos años, cuando la gente los prefirió por encima de los retrasos de dos horas o más que tenía dicha aerolínea cada vez que uno pretendía volar con ellos”.
Gutiérrez Romo reconoció sin embargo que la repercusión en el turismo de negocios que obliga a personas a viajar a la capital del país hasta dos veces por semana, será alta, pues afectará seriamente el bolsillo personal y las cajas de las empresas.
Por fortuna, dijo, hoy en días las telecomunicaciones permiten hacer muchas cosas a través de videoconferencias, videollamadas, redes sociales y llamadas por Skype, no obstante, nuestro país es muy centralizado y la vuelta a la ciudad capital es obligada en un número importante de casos.
Reiteró el empresario que en este momento Aeroméxico goza las mieles de su situación en Aguascalientes y aunque los grupos sociales, empresariales o de Gobierno presionen, nada cambiará en tanto el mercado vaya marcando la línea para reajustar el escenario.