Esta semana el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, presentó el informe preliminar sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, donde en su exposición ratificó sin decirlo así, mucho de lo que se puntualizó en La verdad histórica, que narcos y corporaciones policiacas de distintos niveles levantaron, trasladaron a los estudiantes que fueron asesinados y desaparecidos, y que los restos de sus cuerpos fueron esparcidos en la zona del río; cerró con la frase “fue el Estado”. La novedad más importante fue el reconocimiento de militares inmiscuidos en labores de espionaje dentro de la estructura de los normalistas.

Lo anterior fue aderezado con muchas generalidades y frases que decían todo y nada: “concurrieron agentes de diversas instituciones del Estado mexicano”; “Las acciones, omisiones y participación de autoridades federales y estales permitieron la desaparición y ejecución de los estudiantes, así como el homicidio de otras seis personas”; “No hay indicio alguno de que los estudiantes se encuentren con vida; todos los testimonios y evidencias acreditan que fueron arteramente ultimados y desaparecidos”; “La desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 constituyó un crimen de Estado en el que concurrieron integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos y agentes de diversas instituciones del Estado mexicano”; “crimen de Estado”, lo anterior sin datos precisos, nombres, cargos, acciones, pruebas que pudieran dar elementos para iniciar procesos contra funcionarios y personas de todos los niveles, inmiscuidos en esos crímenes que culminaron con el asesinato de 43 jóvenes; por ejemplo, reconocen que existió infiltración del Ejército en esos estudiantes, que un miembro de las fuerzas armadas está entre los desaparecidos y asesinados, por lo que surgen algunas preguntas, ¿dicho militar informó en tiempo real lo que ocurría? ¿Por qué el Ejército no actuó sabiendo no sólo que 43 jóvenes estaban en peligro, sino que uno de sus elementos estaba entre ellos?

Por ejemplo, establece que “La creación de la verdad histórica fue una acción concertada del aparato organizado del poder desde el más alto nivel del Gobierno… se ocultó la verdad de los hechos contra los normalistas, se alteraron las escenas del crimen, se escondieron los vínculos de autoridades con el grupo delictivo conocido como Guerreros Unidos, al igual que la participación de agentes del Estado, fuerzas de seguridad y autoridades responsables de la procuración de justicia en la desaparición de los estudiantes”. Con esta hipótesis el día de ayer la PGR giró orden de aprensión contra Murillo Karam, entonces titular de la PGR y autor de dicha “verdad histórica”, esperemos que en los próximos días también se comiencen a dar más elementos para la detención de otros funcionarios principalmente que fueron omisos en la intervención; por ejemplo, un dato importante es que Luis Crescenciano Sandoval, hoy titular de Sedena, estaba al frente del batallón de infantería en la región de Iguala cuando se dieron los hechos, ¿también será sospechoso? ¿Será llamado a comparecer o dar explicación de su participación en estos sucesos?

La exigencia de “vivos se los llevaron y vivos los queremos” y el pase de lista de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, que realizaban entonces opositores y hoy funcionarios o simpatizantes del actual gobierno, pueden quedar sólo como consigna y no como solución; Jesús Murillo Karam es un villano al cual le podrán poner rostro, ese rostro que la 4T quiere, el del sexenio pasado, pero si “fue el Estado”, el Estado no es sólo el entonces procurador, son el entramado de instituciones que intervinieron, policiacas, políticas y militares, por lo que cierro con la siguiente pregunta, ¿Habrá más detenciones?