Juan Carlos García
Agencia Reforma

CDMX. – Madonna llegó el jueves por la noche a la casa de la familia Kahlo en el Pedregal. Llevaba botas y sombrero de piel blancos y uñas con imágenes de Frida y un anillo de brillantes con la letra M.
Escoltada por su jefe de seguridad personal, su fotógrafo, Ricardo Gomes, y su asistente, Rita Melssen, la Reina del Pop fue recibida por Mara de Anda Romeo, sobrina bisnieta de Frida, y su hija Mara Romeo Kahlo.
«Creo que sé mucho más de Frida Kahlo que muchas personas que se dicen sus fans; yo soy conocedora, me influyó, es una verdadera (influencer), me motivó», comentaba con su asistente.
Y luego, contó a todos: «¿Pueden creer? Cuando estuve en las clases de arte dije que, cuando ganara mi primer millón de dólares, compraría una pintura de Frida. Se rieron de mí porque decían ‘¿para qué quieres algo de esa bigotona?’. Y la compré… Ahora tengo tres».
La reunión fue para un grupo de apenas 14 personas, entre las que REFORMA estuvo presente. Ahí estaban también Frida Romeo (media hermana de Mara) y su esposo, Rubén; y otras invitadas Alma, Sandra y Neftalí, Daniela, Jimena y Gisa (las dos últimas trabajan para la familia).
Hubo nervio e incredulidad cuando le llegó el mensaje a Jimena, a su celular, de que Madonna llegaba en 15 minutos, aceptando la invitación que le había hecho la familia.