Cecilia de Santos Velasco

El Obispo Juan Espinoza Jiménez, al celebrar la eucaristía en la Catedral Basílica, urgió a los aguascalentenses a pedir a Dios, durante este mes de julio, por la paz de México y no sólo por los sacerdotes golpeados o asesinados, sino por todos los ciudadanos, porque “no podemos permitir que la violencia nos coma”, advirtió.

Agregó que “los saqueadores que golpean a los hombres y los dejan tirados todavía hacen estragos, razón por la cual los mexicanos debemos actuar como buenos samaritanos, no limitarnos a orar, hay que hacer algo por los caídos, por la gente que sufre, por la ausencia de un hijo que fue llevado a otro lugar, por los desaparecidos”.

De igual modo, dijo que los seres humanos debemos cuidarnos entre sí y una manera de hacerlo es vivir unidos, estar al pendiente de la gente que vive al frente o al lado de nuestras casas, es necesario estar atentos sobre lo que sucede en nuestras calles para actuar en su momento, es decir, hay que dejar la indiferencia.

El prelado subrayó que la unidad hace la fuerza y en la medida en que seamos más sensibles con las personas que nos encontramos en el camino, se comenzarán a resolver muchos problemas que aquejan a este país.

Comentó que de acuerdo con cifras recientes, en este Gobierno Federal han muerto más de 120 mil personas en México y aparte se calcula una cifra similar con respecto a la gente desaparecida.

Por ello convocó a orar por todas esas personas desaparecidas en la Diócesis de Aguascalientes, en especial en la región de Teocaltiche, Encarnación de Díaz, en el estado y en el país.

Agregó que el buen samaritano es un llamado a comportarnos como prójimos con el ser humano que sufre, porque todos formamos parte de la humanidad, y de esta manera asistirnos en las necesidades a lo largo de nuestro camino, se requiere que nos cuidemos para no caer en los errores de aquellas personas que eluden comprometerse con el hermano herido.

Por último, dijo que el amor a Dios y al prójimo es el mandato superior de todo, incluso por encima de las cuestiones terrenales, y ese es el llamado para vivir ahora para superar la violencia y todo lo que conlleva.