Scarlett Nordahl
Agencia Reforma

CUALICÁN, Sinaloa.- Tras el asesinato Rosario Lilián Rodríguez Barraza, quien buscaba a su hijo Fernando Abixahy Ramírez Rodríguez, el colectivo «Corazones sin Justicia» dejará de operar en Sinaloa.
«Ya no vamos a poder buscar a mi primo, eso fue un aviso. No creo que vayamos a poder seguir», dijo Ana Karen Manjarrez Rodríguez, sobrina e integrante del colectivo que fundó su tía Rosario Lilián el 16 de octubre de 2019, cuando Fernando desapareció.
El colectivo está conformado por tres familias que buscan a 115 personas desaparecidas en Elota, un municipio silenciado por el crimen; el mismo que asesinó a golpes a Rosario Lilián la madrugada del 31 de agosto cuando la subieron a la fuerza a una camioneta y abandonaron su cuerpo en una avenida.
Ana Karen recordó que sentían la muerte de cerca, pues ya eran varias amenazas y atentados en contra de la familia.
«Creíamos que tarde o temprano iba a pasar algo, pero no pensamos que fueran a llegar a tanto. Nada más pensábamos que nos iban a dar un susto o algo por el estilo», comentó.
Desde que inició las labores de búsqueda, la fundadora de «Corazones sin Justicia» pidió el apoyo gubernamental, pero no lo obtuvo. Las salidas a los campos se hicieron posibles por donativos de empresas locales que les brindaron herramientas y bebidas para que pudieran continuar con el rastreo.
Apenas el 24 de junio localizaron cinco cuerpos enterrados en campos de cultivo de Elota, donde se cosecha chile.
Rosario Lilián ayudó a que se entregaran a sus familias, una «suerte» que buscó pero no pudo lograr para ella.
«Su sueño era encontrar a su hijo, como estuviera, meterlo a una cajita y desaparecer de Elota. Pero le ganaron», lamentó su sobrina.
El Gobernador de Sinaloa, el morenista Rubén Rocha, acudió ayer al velorio de Rosario Lilian para dar el pésame y escuchar las demandas del colectivo, pero sólo hubo una: que les devuelvan a Fernando.
«Su mayor demanda es que el responsable que está en la cárcel en San Luis Colorado, diga dónde está el muchacho», dijo al salir de la casa donde velaban el cuerpo de la activista.